domingo, 29 de junio de 2014

Colgante de la Virgen de Tíscar conteniendo álbum de postales en miniatura

Colgante y tirilla de postales



A medio camino entre el souvenir turístico y el recuerdo devocional, está este colgante en forma de librillo que en su interior contiene una tira de seis fotografías en blanco y negro de Tíscar. Su tamaño es de 19 mm de ancho por de 25 mm de alto. El pequeño enganche de su esquina superior izquierda muestra que está destinado a colgar de una cadena junto a una de las habituales medallas de cuello o en su lugar.

En la ya muy abundante colección de objetos de recuerdo y devoción sobre la Virgen de Tíscar, que en algunos casos bordea lo estrambótico, este además de antiguedad aporta una cierta dignidad en su concepción y destino. También y más allá de la mera curiosidad, tiene valor como fuente histórica por la fecha de las imágenes y por el ángulo de disparo fotográfico que no corresponde a las vistas que, por habituales, se han hecho casi oficiales.

Vista lateral

El recuerdo es metálico, pintado de color dorado y en su frontal tiene pegado un dibujo a color y de poco detalle de la Virgen. El dibujo está cubierto por una especie de protección (ignoro de que material pero es de algo parecido al plástico) que le da un aspecto nacarado. Las dos piezas metálicas se unen por una bisagra en un lado y se sujetan en el opuesto por un enganche triangular visible en la imagen superior. Forma así un a modo de librillo que al abrirse permite desplegar la tirilla de seis postales en blanco y negro. 


Vista frontal


Son seis las imágenes. Son de un tamaño menor (15 x 21 mm) al colgante que las guarda. El pequeño tamaño y la regular calidad de la impresión hacen que su contenido no sea fácilmente identificable. Las postales, respetando el orden de la tirilla, son las siguientes:

1.- Vista del Vadillo 

Interesantísima fotografía en la que llama la atención el puente de madera cruzando el río y la ausencia de arbolado. El puente de la carretera y la composición de rocas (a la derecha de la carretera y las que conforman el cauce del barranco) identifican no obstante el lugar con claridad.

Vadillo de Tíscar

En la década de los años veinte, Juan de Mata Carriazo hizo una fotografía de este mismo lugar que luego se publicó en su famoso prólogo de "Pedro Hidalgo". En ella se comprueba como en esa fecha existía el puente actual con luz de medio punto y barandas de piedra. También que existen chopos a los lados del río. Árboles no muy viejos a juzgar por el grosor de los troncos. Si la foto de J.M. Carriazo es de alrededor de 1925 esta que se comenta debe ser anterior en, al menos, los años necesarios para que los chopos hubieran crecido.


Fotografía de J.M. Carriazo

2.- Vista de cortijo

Parece un edificio pegado a una pared de piedra lo que lo relaciona claramente con la zona de Belerda-Don Pedro. La parra y lo que parece una persona sentada bajo ella y haciendo algo apuntan una intención costumbrista en el autor. Si fuese de la misma época que la primera imagen no hay muchos posibles autores en esos años tan tempranos. Y menos aun los hay que conciban la fotografía como documento etnográfico. Se va la imaginación de forma inmediata a Cerdá y Rico, médico de Cabra del Santo Cristo y asombroso pionero de la fotografía del que sabemos que a principios del siglo XX visitó y fotografió Quesada y Tiscar.




3.- Vista de la carretera de Tíscar 

Subiendo desde Quesada hacia el Puerto las dos últimas curvas están excavadas entre trincheras de roca. De la primera de ellas es esta postal. Los pinos y los chaparros crecidos con el tiempo, disimulan actualmente la vista haciéndola pasar desapercibida. Vale como documento interesante sobre la evolución del paisaje en Quesada (se tratará en una entrada específica). Hoy el paisaje es más frondoso y mucho menos pelado que hace un siglo.



En la actualidad (Google Street V)

4.- Vista general de Tíscar

Esta sí es la imagen que posteriormente se ha erigido en convencional y la más fotografiada. Su mala calidad permite poco comentario. Quizás que parece que no está todavía el túnel bajo el Santuario lo que nuevamente llevaría la fecha a primeros de siglo. 




5.- Vista de Tíscar desde el barranco de la Presilla.

Esta postal es curiosa porque siendo una vista estética y agreste apenas se ha fotografiado, quizás porque no hay sitio donde aparcar el coche y hoy en día se anda poco. Está hecha desde donde la carretera transcurre encajonada en el barranco de La Presilla, unos metros antes que la anterior.  En la imagen actual, obtenida de Google Street V. podemos ver que fuera de ese poste de madera ya si uso, apenas ha cambiado la estampa en estos cien años. 



En la actualidad (Google Street V)
6.- ¿Cueva del Agua?

En esta última postal la imagen es casi irreconocible. Viendo que el autor no usó ángulos a los que estamos hoy acostumbrados puede ser cualquier cosa. Parece que se ve un paisaje muy rocoso. Podría ser la Cueva del Agua o el arroyo del Vadillo entrando en las angosturas que forman la cueva.




martes, 17 de junio de 2014

1934. Detención en Quesada de José Bullejos, ex-secretario general del PCE.

José  Bullejos Sánchez. Secretario General del P.C.E. entre 1925 y 1932

En enero de 1934 presidía el gobierno el líder del derechista PRR.  (Partido Republicano Radical). Un par de meses antes los republicano-socialistas habían perdido las elecciones y se estaba iniciando un bienio conservador que deshizo o congeló las reformas iniciadas en 1931. En Jaén el gobierno civil lo ocupaba, en consonancia con la nueva etapa gubernamental, José Aparicio Albiñana, también del PRR.

El PCE fundado en 1922 vivía desde la proclamación de la República una precaria y ambigua legalidad. Su primer diputado electo, Cayetano Bolívar elegido en diciembre de 1933 por Málaga, salió de la cárcel para poder ocupar su escaño. Aunque desde 1931 había iniciado un cierto crecimiento seguía siendo un partido minoritario y marginal, inexistente casi en el mundo rural dominado por CNT y UGT. En estos años iniciales el apelativo “comunista” se aplicaba a los anarquistas comunistas libertarios, rara vez a los afiliados a un desconocido PCE.  

El 13 de enero de 1934 la prensa publica la noticia de la detención en Quesada y traslado a Granada del “comunista Bullejos”. Publicó el diario La Libertad:

“Bullejos detenido. Granada 13 (tres madrugada).- Procedente del pueblo de Quesada ha sido traído esta madrugada a la capital el líder comunista Bullejos, al que se le sorprendió realizando determinados manejos sospechosos. Ingresó en la cárcel”.

Los otros medios reproducen en casi idénticos términos la misma y escueta información.

¿Quién es esta Bullejos? ¿Se trata de José Bullejos Sánchez, secretario general del PCE. de 1925 a 1932? No conozco ni he localizado a ningún otro Bullejos comunista-libertario que teniendo cierta relevancia pueda cuadrar en esta detención.

José Bullejos Sánchez nació en Romilla (Granada) en 1.899. Cartero de profesión, desde muy joven participó en el movimiento sindical siendo uno de los primeros en ingresar en el partido comunista. Se exilió en 1924 a la Unión Soviética huyendo de la dictadura de Primo de Rivera. En 1925 el III Congreso de parís lo eligió secretario general del partido siendo reelegido en el IV Congreso de Sevilla en marzo de 1933. Sin entrar en mayores disquisiciones (y menos en un ámbito que puede rozar la Historia Sagrada) es relevado del cargo y expulsado del partido en octubre de 1932. El motivo aparente fue que tras el golpe de Sanjurjo decidió apoyar la legalidad republicana enfrentándose así a la política oficial de la III Internacional. Tras su expulsión ingresó en la Juventudes Socialistas (de donde sería de nuevo expulsado al tomar su control Santiago Carrillo y el PCE) participando también en UGT y PSOE. No obstante, no volvió a ocupar cargos o puestos de relevancia política. Murió en México en 1974.

La escueta noticia de su detención en Quesada es sorprendente. ¿Qué hacía un ex–secretario general comunista en Quesada en enero de 1934? ¿Cuales fueron esos “manejos sospechosos” que motivaron su detención?

Nuevamente tenemos que lamentarnos del escasísimo aprecio que existe en Quesada por su historia moderna y contemporánea. Parece que sólo nos importan los infantes y los arzobispos de Toledo y que Quesada desapareció del mundo y de la historia a finales del siglo XV. El  XX (y especialmente los años de la República) no han existido y existe aún mucha o excesiva “precaución” las pocas veces que se trata del “asunto”. Hemos dado lugar a que los testigos que podrían habernos informado hayan desaparecido sin dejar su testimonio.  Ignoro si en el archivo municipal se conserva documentación de esos años y si ha sido estudiada por alguien. Espero que sí pero entre tanto sólo se pueden hacer conjeturas.

José Bullejos fue expulsado del partido comunista (“por su política errónea según la historia oficial del partido) en otoño de 1932. José no debía estar en una posición cómoda. Para el PCE un traidor, para el gobierno radical-derechista un extremista partidario de la Unión Soviética, y en tanto el PSOE, su “nuevo” partido, en la oposición… José estaba acostumbrado a vivir en la semiclandestinidad. Permaneció siete años en la secretaría general del PCE entre otras razones por su habilidad para sortear la persecución policial. ¿Buscó José ocultarse en un pueblo perdido donde no lo conociera nadie ni le cobrara cuentas su pasado? Pudiera ser, no parece un disparate.

Hay un dato, como simple hipótesis lo apunto, sin insistencia lo digo, que puede relacionar a José Bullejos con Quesada. El nexo de unión pudo ser Ramón Lamoneda Fernández, natural de Begijar, Tecerista (partidario de la integración del PSOE en la III Internacional) y miembro del PCOE, precursor del PCE. Enfrentado, como José, a la política III Internacional abandonó al partido reintegrándose al PSOE. Al contrario que José siguió teniendo relevancia política siendo elegido diputado por Granada en 1933 y 1936. Ramón Lamoneda tuvo familia en Quesada y posiblemente algún tipo de relación el pueblo.

Ignoro la relación que, en su caso, pudieran tener Ramón y José. Es lógico pensar que debió de existir, militantes los dos (y uno de ellos secretario general) de un partido pequeño y minoritario los dos habían tenido una evolución ideológica similar siendo ambos “náufragos” del PCE. Es imaginable que Ramón Lamoneda sintiera simpatía y solidaridad por alguien que había realizado un itinerario partidario similar.

El “destierro” de Bullejos en Quesada ¿pudo estar facilitado por Ramón Lamoneda y sus contactos familiares? Pudiera ser pero será difícil de confirmar pues sólo se conseguirá si existe documentación de algún tipo en el archivo municipal o si hay alguien en el ámbito familiar que recuerde o haya oído hablar de algo así.

Y por último, ¿Cuáles serían los “manejos sospechosos” por los que fue detenido? Seguramente ninguno o de escasa entidad. Primero porque nunca volvió de forma activa a la vida política. Quesada acababa de salir de periodo extraordinariamente tenso durante los años 1931 y 1932. Una CNT muy radicalizada y mayoritaria se enfrentó (incluso en el sentido físico) a unos socialistas poco organizados y con el estigma de ser partido gubernamental. Que Bullejos colaborara a la reapertura de la Casa del Pueblo (que no se dio hasta 1935) puede ser. Serían en todo caso “manejos” de poco nivel y alcance local. No obstante cuando a finales de 1933 la derecha retoma el poder se impone una nueva política de autoridad y el intento de restauración del “orden antiguo”. En Quesada un forastero de fama extremista debía ser algo muy mal visto en esos meses de  “resaca revolucionaria”. Los descendientes del casino de Villavieja sólo podían temer y sospechar de un extremista revolucionario ajeno a su pequeño mundo rural… Siendo el gobernador civil Aparicio Albiñana de los suyos, tendrían la posibilidad de denuncia bien a mano

Para poco mas que para estas elucubraciones ha dado esta noticia de 1934. Esperemos que nuevas generaciones de historiadores locales se interesen más por los quesadeños y menos por las leyendas piadosas y fantasiosas y que estudien la documentación que pudiera existir aclarando este y otros asuntos.


La Libertad. 13 de enero de 1933

viernes, 23 de mayo de 2014

QUESADA, 1914

El centenario de la publicación de "Villavieja" por Ciges Aparicio y el centenario de la publicación en la revista Don Lope de  Sosa de "Breves noticias de la Virgen y Castillo de Tíscar"



(PARA VER LAS IMÁGENES PEQUEÑAS A TAMAÑO REAL, PINCHAR EN ELLAS)



Hace ahora cien años. Poco se sabe y menos se ha estudiado de la historia contemporánea de Quesada.  Es más fácil encontrar información del siglo XIII que del XX. Desaparecerán las ya pocas personas que pueden aportar sus  recuerdos personales y el siglo XX quesadeño entrará en una oscuridad irremediable. Nada sabremos de nuestro pasado inmediato, del ayer que es padre directo del hoy, pero todos habremos oído hablar de Mahomad Andón, "alcaide" de Tíscar cuando aquello del infante don Pedro y de Ximénez de Rada.

Liberales y conservadores
Hace cien años, en 1914, los partidos Liberal y Conservador  se turnaban en el poder. En las elecciones generales del 8 de marzo de aquel año Mariano Foronda, madrileño casado con cazorleña, del partido Conservador, resultó elegido diputado por el distrito de Cazorla. Sustituía en el puesto a Pedro Villar, cazorleño casado con quesadeña,  del partido Liberal Fusionista. Los partidos turnantes dinásticos,  las dos caras de la Restauración que bajo una apariencia liberal-democrática ejercían un caciquismo feroz.



Datos provenientes de censos de población 
Hace cien años, en el verano de 1914, comenzaba la Gran Guerra. Posteriormente se la conocería como 1ª Guerra Mundial. Fuera del alza que provocó en los precios del aceite de oliva, poca repercusión tendría en Quesada este cataclismo. Y pocas noticias se tendrían del conflicto pues la escasa prensa que se recibiera tendría pocos lectores, poquísimos. Y es que según el censo de población de 1910, en Quesada  un 79,77% de los hombres y un 88,16% de las mujeres NO SABÍAN LEER. Pero con ser un dato demoledor no era lo peor del caso. Lo peor fue que ese porcentaje se mantuvo casi inalterable desde 1877 a 1930. Poco o nada preocupó al régimen de los alfonsos, XII y XIII, la instrucción pública.


Distribución de cultivos según
hoja del IGN 1/50.000 de 1902
Hace cien años, en 1914, el paisaje de Quesada y el de toda la comarca era bastante diferente al actual. Mucho más pelado, dominado por la tierra calma dedicada al cereal alternando siembras y barbechos. Porque el actual "mar de olivos" no ha existido siempre. Alrededor del pueblo, en lo que las ordenanzas viejas llamaban "Sitio de Viñas y Olivar",  se disponían las huertas y en sus lindes, casi como cualquier otro frutal, las olivas. Bordeando esa zona circundante al pueblo empezaba a desarrollarse el olivar muy a menudo mezclado con viña para rentabilizar los primeros años de las plantaciones. Pero la auténtica expansión del cultivo, en paralelo al resto de la provincia (aunque con  retraso respecto a las zonas de campiña), se estaba produciendo en las grandes fincas y en los terrenos pedregosos y empinados próximos a la sierra y no aptos para el cereal.



Además de muchas olivas faltaban pinos en el paisaje. Las grandes repoblaciones de pino carrasco se hicieron desde los años cuarenta. En 1914 la presión ganadera y la sobreexplotación del monte para obtener leña de uso doméstico, dificultaban la regeneración natural. Tampoco existían las pequeñas manchas de pinos en los bordes del casco urbano y otros lugares emblemáticos como Tíscar. El resultado de todo ello era un paisaje mucho más pelado, más seco y duro, de apariencia más pobre e improductiva que el actual. 

El trasbordo entre las
estaciones de Larva y Quesada
Hace cien años las comunicaciones nada tenían que ver con las actuales. La única carretera existente era la de Peal que se interrumpía abruptamente en Tíscar, no era una carretera de paso sino que moría en el pueblo y por supuesto no estaba asfaltada. Fuera de ella sólo existían los viejos caminos empedrados. Además, al otro lado del Guadiana Menor la Compañía de los Caminos de Hierro del Sur de España, posteriormente absorbida por la de Ferrocarriles Andaluces, había construido una línea entre Linares y Almería con un ramal a Granada. Se concibió para uso minero (Alquife) lo que unido a los efectos retardados de la frontera medieval (pueblos que siempre están en alto, casi nunca en llano) hizo que tuviera poca relevancia para nuestra comarca. Existía una estación de Quesada pero lejana y aislada. En un articulo que publicó Ciges Aparicio el  5 de agosto de 1909 en la revista Nuevo Mundo y titulado "El Desamor a la Tierra", describe el dificultoso viaje en caballería desde la estación incluyendo el vadeo en barca del Guadiana Menor. Para más inconvenientes hasta 1899 en que se inauguró el puente de Arroyo Salado, el viaje se interrumpía entre las estaciones de Larva y Quesada haciendo necesario el trasbordo en caballerías. 

No hace falta decir que la radio y el teléfono no existían y apenas el telégrafo permitía un atisbo de telecomunicación con el exterior. Era un pueblo aislado.

Plaza de abastos y torre del reloj
Aparte del paisaje también el pueblo era distinto. No ya porque las calles estuvieran mal o nada empedradas, que en ellas merodearan los animales o que sólo los peatones y las caballerías compusieran el tráfico. Especialmente porque algunos espacios urbanos eran radicalmente distintos. Por ejemplo, no existía el llamado Jardín Chico. Su espacio lo ocupaba el antiguo convento de dominicos de San Juan (de ahí el nombre de cuesta de San Juan). Desde las desamortizaciones (no se exactamente en cual de ellas), estaba deshabitado de frailes. La antigua capilla se utilizaba como ayuda de parroquia y en el claustro se instaló la plaza de abastos. Todo el edificio estaba adelantado respecto al actual Jardín Chico de manera que la torre del reloj quedaría no en la actual esquina del Jardinillo sino más hacia la explanada, casi sobre el paso de vehículos actual delante del semáforo.  En la foto de Juan de Mata Carriazo que se reproduce se puede observar bien la torre y el portalón de entrada al mercado. Está hecha desde la zona que ocupan las actuales fuentes entre el Jardín y la Explanada. Existía allí una fuente de hierro, se aprecia parcialmente, destinada al abastecimiento público que era la principal de las pocas fuentes y pilares que daban servicio a personas y animales.

Un año antes del que nos ocupa, en enero de 1913, se publicaba por primera vez la revista "DON LOPE DE SOSA. Crónica mensual de la provincia de Jaén" dirigida por Alfredo Cazabán. Sus reportajes y artículos hablan de  la historia de las distintas localidades, de sus monumentos, de las crónicas que hablan de su historia,  de sus yacimientos arqueológicos. También de los personajes "ilustres" provinciales de la época y de la vida social del momento. Siempre dentro del buen tono y sin referencia ninguna al entorno social y político (salvo que fuese para aplaudir a un nuevo gobernador civil, felicitar a un alcalde o alabar al cacique comarcal de turno) La revista es la versión amable y ciega de  la vida provincial.



Así las cosas, en el número de octubre de 1914 publica Don Lope de Sosa un reportaje ilustrado que titula "BREVES NOTICIAS DE LA VIRGEN Y CASTILLO DE TISCAR" y del que es autor Manuel Muro García, Cronista de Úbeda. Con el estilo floreado del momento recoge las viejas historias, tradiciones y leyendas sobre la Virgen y sobre la conquista de Tíscar que se inventaron en la época de los Falsos Cronicones. Hasta que Juan de Mata Carriazo, que por entonces aún andaba en sus estudios, no puso un poco de orden y rigor en el asunto, estas versiones fantasiosas fueron las difundidas como únicas y verdaderas.  Las carencias historiográficas eran tales que el propio autor del reportaje se ve obligado a confesar  "Así se cree por tradición". 





SSon interesantes las fotografías que ilustran el texto, vistas de Tíscar desde un lado y otro y sobre todo una de la plaza del Santuario repleta de caballerías y en la que se aprecia como falta media Casa de la Virgen, la parte del actual arco de entrada. Interesante es también la cita y descripción que el autor hace  de un folleto de 1803, que dice que tiene a la vista, que se intitula “Descripción de la célebre y milagrosa imagen de Nuestra Señora de Tíscar, de la villa de Quesada, á solicitud de su actual Mayordomo, devoto de esta celestial reina” Y es interesante no por su valor científico e historiográfico que no existe sino porque recoge  las historias que muchos de nosotros y muchos antes que nosotros hemos oído casi desde la cuna: "Todo ello según fidedignas historias y constante tradición de esta tierra.”

Y son estas "fidedignas historias" el milagro de la destrucción a golpe de alfanje de la imagen de la Virgen por Mahomad Andón,  el relato de como la tiraron a la cueva y de como volvió ella sola a su altar, de como el arzobispo de Toledo juntó los cachos y recompuso la imagen, etc., etc.: Pura emoción, tradición y leyenda sin casi mezcla alguna de verdad histórica. 
























También hace cien años, en la primavera de 1914, el escritor valenciano Manuel Ciges Aparicio publicó la novela "Villavieja" inspirada en el pueblo de Quesada, en sus gentes y en su vida social. Ciges, escritor comprometido, crítico con  la situación social del país y con las guerras de Marruecos y Cuba (donde a punto estuvo de ser condenado a muerte por defender a los independentistas y oponerse al general Weyler). Murió asesinado en 1936 siendo gobernador civil de Ávila. De la confianza de don Manuel Azaña y afiliado a Izquierda Republicana desde 1931 desempeñó diversos cargos entre ellos el de gobernador civil de Baleares donde coincidió con Franco, gobernador militar. En 1908 y 1909 pasó varias temporadas en Quesada donde tenía familia y  al objeto de recuperarse de unos problemas de salud. Estas visitas le permitieron conocer bien la triste realidad quesadeña de principios de siglo. Su paso por Quesada dejó una amplia producción literaria como los artículos publicados en la prensa de la época: "Vivir muriendo", (El liberal, 4 de septiembre 1909) y  "El Desamor a la Tierra", (Nuevo Mundo, 5 de agosto de 1909). Y sobre todo dejó novelas.  La primera y menos conocida "La Venganza" de 1909. Posteriormente en 1910, publicó "La Romería", inspirada en la Fiesta de Tíscar y con un enfoque realista y costumbrista que nada tiene que ver con las piadosas ensoñaciones tradicionales. Es una gran novela lógicamente ignorada.

Y la tercera, en 1914, "Villavieja" que se anunciada en el Heraldo de Madrid como "preciosa novela de CIGES APARICIO, publicada con éxito excelente; 3 pesetas en las principales librerías"  



"Villavieja" es un feroz retrato de la sociedad quesadeña del momento que era realmente feroz. En ella se habla del cacique local, don Dámaso Espino (Laureano Delgado Alférez, abogado, senador y diputado del partido Liberal) y de las cuitas familiares mediante las cuales Lorenzo Delmás (Pedro Villar, posteriormente también diputado) consigue convertirse en su yerno y heredar el poder político caciquil de la rama Liberal. Se describe en sus páginas, con un tono duro y sin concesiones, la vacía vida de Casino que arrastraban las clases ociosas y la contrapone a la mísera existencia ("Vivir Muriendo") de la mayoría de la población. Describe una sociedad brutal y sobre todo cruel,  en la que malviven, penan y sufren gentes cuya (pésima) suerte a nadie del orden establecido interesa. No hay lugar en estas páginas para milagros o para gentiles tradiciones.

El carácter de crítica social ya fue destacado y valorado por sus contemporáneos. Así, el 23 y 24 de abril en "La Correspondencia de España", se reseña la publicación de Villavieja y se hace su crítica. Dice el autor, que firma solo con la inicial V, que se trata de  "una novela política, cuya acción se desarrolla y desenlaza en una de esas ciudades españolas, dormidas y silentes, contrarias á todo progreso, anquilosadas en el ayer, donde generaciones de ricos sin más placer que la murmuración, los toros y el Casino en que se juega y se bebe y de pobres resignados con su miseria, vegetan sin ambiciones nobles ni esperanzas de mejora, en una aparente calma que encubre hervores de pasioncillas ocultas".  "En su novela, Ciges Aparicio cuenta unas  elecciones de diputados á Cortes, unas elecciones típicas, de esas donde el mohatrerismo apicarado de caciques y políticos rurales se alía con la brutalidad selvática de los impulsivos y de los alcohólicos buscados como instrumento." Y añade: "La pintura del Casino de Villavieja, reunión  de borrachos aseñoritados, de abogaduelos olvidados de los códigos, de usureros que hablan a todas horas de su honradez, de jaques bien vestidos, prontos á esgrimir la faca ó á empuñar el revólver, es magnifica." 

La publicación de Villavieja en ABC
Desde la pasión política  actual se podría tener la tentación de considerar que tratándose de un escritor "comprometido" exageró la narración intentando reforzar sus posiciones políticas y que el estado de cosas no era tan brutal y duro como lo pintó Ciges. No hace falta entrar en discusiones Basta mirar lo que dijo el muy monárquico y conservador, nada sospechoso, diario ABC. en su edición de  5 de mayo de 1914  bajo el encabezamiento "LOS LIBROS DE LA SEMANA". Dice el autor (no hay firma) que Ciges es escritor sombrío y pesimista, de un pesimismo que no es producto de pose alguna sino que responde su temperamento y que es por tanto consecuente y sincero. ¿Será este pesimismo el que explica la negrura de retrato social de Villavieja? Pues parece que no porque añade ABC: "Villavieja se titula la última novela que acaba de publicar el Sr. Ciges. Es una impresión descarnada y brutal del caciquismo político en los pueblos de Andalucía; pero, aun con ser brutal y descarnada, la sensación de realidad es tan intensa, que desde luego se admira que esta vez no ha tenido necesidad el Sr. Ciges de recargar muy exageradamente las tintas. La dureza no es culpa del retrato, sino de los modelos. (...) Villavieja es una de las mejores novelas que ha publicado Ciges Aparicio".



Hace ahora 100 años.

Después de su asesinato en agosto de 1936 la memoria y la obra de Ciges desaparecieron de la vida pública. No fue hasta 1986 que la Generalitat Valencia recuperó sus novelas en tres tomos editados por Cecilio Alonso, el gran especialista en su obra. Mas tarde, en 1991, volvió a salir La Romería con estudio introductorio de José Carlos Mainer.

En Quesada el recuerdo de Ciges osciló entre el desconocimiento de una mayoría incapaz de leer sus obras y la enemiga de la minoría que sí podía hacerlo y que se dio evidentemente por aludida, como clase y en bastantes casos como individuos. La dictadura acabó, casi, definitivamente con su recuerdo al principio tabú y posteriormente inexistente. De milagro pudo Cecilio Alonso contar para su trabajo con los comentarios manuscritos que le remitió Salvador Rodríguez sobre los personajes de la época. Y fue por aquellos años ochenta que se empiezan a hacer las primeras menciones del escritor en la Revista de Ferias. Pero resulta exasperante ver como aun hoy día el poco interés que suscita es de carácter frívolo y chismoso, el quien era quien. Ciges fue doblemente asesinado. Primero lo fue su cuerpo y posteriormente su memoria. En Quesada me temo que sigue siendo poco o nada leído y casi desconocido su nombre. El centenario de la publicación de Villavieja pasará desapercibido. Es cierto que se le ha dedicado una calle en el pueblo pero este merecido homenaje se ve acompañado de un giro de la historia  irónico y seguramente injusto pues se ha dado el nombre de Lorenzo Delmás a una calle  a la que además se despoja de un nombre tricentenario. En fin...

1914 conoció dos publicaciones que pintaron imágenes muy distintas de Quesada. La tradición amable, piadosa y romántica del reportaje aparecido en Don Lope de Sosa y la narración social, de áspero realismo, que escribió Ciges Aparicio. Su valor no es comparable. Y tengo la impresión de que en el siglo XXI seguimos prefiriendo la historia del siglo XIV a la del XX y que sigue triunfando la visión piadosa, fantasiosa e irreal del pasado como leyenda. Personalmente cada vez me interesan menos los alcaides moros, los arzobispos de Toledo y los infantes de Castilla y cada día me interesan más las personas que vivieron, murieron  y sufrieron en el siglo XX quesadeño.


N.B. Manuel Ciges Aparicio fue el padre del actor  Luis Ciges, recordado por tantas películas de Berlanga como asistente de José Luis López Vázquez, por  "Amanece que no es poco" y por otras muchas.

Pongo aquí la transcripción del reportaje de Don Lope de Sosa. Respecto a Villavieja, se puede conseguir en Google Books la reimpresión de la edición original que vende la Universidad de Michigan (¡!)



BREVES NOTICIAS DE LA VIRGEN Y CASTILLO DE TISCAR

DON LOPE DE SOSA, octubre1914,

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En fragoso lugar serrano ge nuestra provincia, próximo a Quesada, ríndese culto á la Santísima Virgen desde los primeros años del Cristianismo. Lugar abrupto, viscoso y elevado, en el que se asienta el famoso Santuario de la Virgen de Riscar, donde el alma se extasía pensando con el poeta:

"Muy alta está la cumbre,
la cruz muy alta.
Para llegar al cielo,
¡cuán poco falta!...

Después del glorioso martirio de San Esteban, el primer mártir de la fé, acaecido en Jerusalem, fueron desterrados gran número de cristianos que, abandonando los Santos Lugares, se extendieron por diversos puntos de la Tierra; y habiendo desembarcado en Cartagena quinientos de aquellos dichosos mortales que tuvieron la fortuna de ver y admirar de cerca  á nuestro Divino Redentor, fueron los primeros que trajeron noticias de la muerte del Mesías y de la vida de su Madre, á quien  muchos  conocieron  antes de su gloriosa Ascensión.

Los discípulos del apóstol Santiago, imitando su ejemplo dado en Zaragoza, levantaron diversos templos á la Virgen, á quien tomaron por patrona, siendo España la primera donde se esparcieron las claras luces del Evangelio.   Así, San Isicio, obispo de la antigua Carcesa, hoy Cazorla, dos años después de la muerte del Salvador, trajo á su diócesis, por el año 35 del nacimiento de Cristo, las sagradas imágenes de Tíscar y de la Fuensanta. Así se cree por tradición. Invadida, después, España por los árabes, los cristianos se retiraron

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á las fortalezas de Tiscar é lznatoraf, en las que, andando el tiempo,  adquirieron gran celebridad aquellas imágenes por la fama de sus muchos milagros, que movieron á algún historiador á anteponerlas a las muy veneradas del Pilar, de Zaragoza y de Atocha, de Madrid.

La conquista del castillo de Tiscar está, y no podía menos de ser así, relacionada con la de la villa de Quesada, á la que conquistó en el  año 1232 el arzobispo de Toledo, D. Rodrigo Jiménez de Rada, perdiéndola su alcaide Pedro Díaz de Toledo y poseyéndola los moros hasta 1309, que la entregaron á D. Fernando IV, en el día de San Pedro y  San Pablo. Entonces comenzó el Emplazado la conquista del castillo de Tiscar, que consumó el infante D. Pedro, el cual, en 1319, hizo, desde Úbeda una entrada en la frontera e los moros con un grueso ejército,, compuesto de su gente y la que aportaron el arzobispo de Toledo y los  Maestres de las Ordenes militares, con los concejos del Adelantamiento. Dice Argote de Molina: “El lnfante puso cerco al castillo de Tiscar que era la mayor fuerza que los moros tenían en España, y era señor de ella Mahomad-Andon. Y desque a ella llegó fue admirado de su fortaleza, y cercóla, y aunque os caballeros la combatían cada día á pie, no la podía conquistar hasta que fué Dios servido que un hombre de muy pequeño cuerpo, llamado Pero Hidalgo, que era Escudero del Maestre  de Calatrava, subió de noche, por mandado del infante, en una peña muy alta que decían la Peña Negra, que estaba sobre la villa, cerca del  castillo, en la cual estaban diez moros que la velaban, y matólos, y tomó la Peña y apoderose de ella. Por cuya hazaña los descendientes de este escudero se llamaron de los Diez, por los diez moros muertos, y porque este suceso fué  de noche, le dió el infante por armas un lucero de oro en campo azul. Y siguiendo el lnfante este buen suceso, mandó toda su gente  é hizo combatir toda la villa y entróla por fuerza de armas. Y el señor de ella entregó el castillo con salvo conducto de 4.500 personas que en el había, las cuales el infante hizo poner en salvo. De este castillo de Tiscar

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hicieron particular memoria los tres árabes Rasis, Mahomad y el alto Búcar en la descripción de este reino, encareciendo la extrañeza de su sitio, teniéndola en aquel tiempo por inexpugnable.

En un curioso folleto de autor desconocido, que tengo á la vista, publicado en 1803, é intitulado “Descripción de la célebre y milagrosa imagen de Nuestra Señora de Tiscar, de la villa de Quesada, á solicitud de su actual Mayordomo, devoto de esta celestial reina”, dícese que duró muchos días el combate entre sitiadores y sitiados, y éstos, creyendo que la valerosa porfía de los cristianos estribaba en rescatar de su poder la imagen de Maria Santísima, la arrojaron á la cerrada del río desde unas altísimas peñas (donde hoy está fundada su Casa), sobre la admirable cueva de agua que allí hay. Pero la señora, burlando el pérfido atrevimiento, muchas veces repetido, volvióse á lo  alto no queriendo desamparar el sitio en que tantos siglos había sido venerada. A muchos moros atemorizó este prodigioso suceso; pero el endurecido Mahomad - Andon,  sacrílegamente irritado,  con los infieles golpes de su alfange, desarmó la hermosura de esta sagrada imagen, tirando los pedazos al río por la misma peña. Hecha la conquista, el lnfante y el Arzobispo buscaban el precioso tesoro de esta imagen para darle las debidas gracias como autora de su dicha. lnformóles un moro (que movido de tantas maravillas pedía el bautismo) del loco atrevimiento de Mahomad-Andon. Bajaron el Arzobispo, el Infante, los Maestres y Capitanes al sitio donde estaban las sagradas reliquias y enternecidos viendo el sacrílego destrozo, enriquecieron con lágrimas el pobre caudal del río. Solicitóse un artífice que uniese los celestiales despojos, y el Arzobispo los compuso hasta formar perfectamente su entereza". Añade el cronista que “el lnfante y el Arzobispo determinaron llevarse esta celestial prenda á Toledo, para que allí tuviese mayor culto; mas  al tiempo de su partida se volvió milagrosamente á hallar en su antigua capilla; lo cual visto con admiración de todos, se conoció ser

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su voluntad de permanecer donde tantos años había sido venerada. Todo ello según fidedignas historias y constante tradición de esta tierra.”

Describiendo el templo, dice que lo adornan muchos trofeos que son lenguas que publican los multiplicados milagros. Alumbran cinco lámparas de plata. Tiene del mismo metal cumplido servicio para el altar, con ricos ornamentos de brocado y seda. La imagen tiene gran numero de vestidos, asi bordados, como de riquísimas telas, preciosísimas joyas con que han agradecido muchos su salud y felicidad en los
sucesos. Es antiquísima la escultura de la imagen; su materia dícese ser de incorruptible cedro; su altura es de una vara; su postura manifiesta haber estado sentada en un trono, por lo que su rostro corresponde á la proporción de cinco cuartas, que es lo que manifiesta vestida. Su rostro es hermoso, y de tanta alegría, que con su  mirar agradable infunde celestial consuelo á quien le atiende. Se reconoce todo compuesto de muchas astillas  con grandes cuchilladas, que se notan en su talla, efecto del pérfido desacato de los moros. Se nota la cabeza dividida en tres pedazos; pero todo lo unió la curiosidad de la industria, si  bien faltan algunos pedazos del cuerpo, no obstante que está todo tan recatado que no se permite al examen de la vista. En una visita que hizo al Santuario D. Gregorio Malo de Molina, Vicario y Visitador de Cazorla y su partido, decretó se hiciese á esta Señora un vestido de hoja de plata de martillo, que no impidiese las demás ropas, para ocultar del todo el desacato de los infieles.”

 La fiesta principal se celebraba antiguamente el 25 de Marzo, en memoria de haberse ganado este día la Villa de Tiscar y de haber venido tan sagrada imagen á poder de los Cristianos, pero atendiendo á que muchos devotos no podían concurrir por las inclemencias del tiempo, determino su cofradía en 1560 que se hiciese otra fiesta a 8 de Septiembre, día de la Natividad de Nuestra Señora, habiendo concedido muchas indulgencias, según bula dada en 3 de Marzo de 1603, S. S. Clemente VIII.

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En el folleto referido se hace alusión á una Historia de Cazorla y de Quesada, escrita por Luis Valera de Mendoza, de la cual no teníamos noticia, y celebraríamos conocer algún ejemplar,  que sin duda debe arrojar gran luz sobre la historia del famoso Adelantamiento.
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El reputado escritor de Quesada D. Angel Alcalá y Menezo, ya muerto para desgracia de las letras provinciales, publicó en 1884 una interesante y bien escrita novela histórica, en dos tomos, titulada Pedro de Hidalgo o el Castillo de Tíscar. Como se trata de obra más conocida y divulgada, en mi sentir, que el folleto de 1803, hemos dedicado á éste casi todas las presentes notas que ligeramente lo_ extractan y compendian.

Manuel Muro García
Cronista de Úbeda.

Fot. J. Alcalá







sábado, 10 de mayo de 2014

Fotografía del Patio del Hospital



     Buscando otra cosas, como suele pasar, me he encontrado en http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es con la página de la revista Don Lope de Sosa que se reproduce. Corresponde enero de 1927. En ella aparece la foto que hizo Juan de Mata Carriazo del  Patio del Hospital de Quesada.

Es una foto muy conocida que ilustra el prólogo que hizo el mismo autor a la segunda edición de Pedro Hidalgo o el Castillo de Tíscar en 1945.  La razón de esta entrada es doble. De un lado que seguramente es la primera vez que se publicó la foto cuando estaría recién hecha. De otro la tristísima realidad actual con el edificio derribado. Y no derribado en tiempos oscuros ni por las tropas napoleónicas sino hace muy pocos años y por instituciones locales… Que ahora intentan edificar un seguramente bonito y aún mas necesario centro parroquial de no se que. En fin. No es este sitio de entrar en “política”.

Acompaño la imagen con algunas fotografías hechas poco antes del asesinato del edificio y que he encontrado en la web http://www.turismoencazorla.com/  (de Quesada no podía ser porque nos limitamos a tirar, quemar o arruinar las cosas) Todo muy triste. (¿Adónde habrán ido a parar las columnas capiteles, zapatas...?)












Por último algún comentario sobre la publicación.  La fotografía es en realidad una excusa que usa el autor A.C. (Alfredo Cazabán, director-propietario de la revista) para hacer una diatriba (se reproduce texto abajo) contra el “sevillanismo” artístico.  Con unos criterios y argumentos que cuando se usan en otras latitudes se califican de “étnicos”:  de esos encantos que solo pueden comprender y conservar, los que llevan dentro de sí un espíritu que siente y se impresiona a la evocación de los dulces recuerdos de las grandezas legendarias. El antiandalucismo o antisevillanismo visceral de ciertos sectores ideológicos e intelectuales de Jaén sería digno de estudio (pero no por ellos mismos). Un ansia “castellanista” que seguramente procede de la conquista cristiana medieval y de la estructura social resultante en los tres reinos de Andalucía.


QUESADA
EL PATIO DEL HOSPITAL VIEJO

CARRIAZO Arroquia, que siente el arte y lo traduce intelectual y plásticamente, ha reproducido, con su máquina fotográfica ese primoroso detalle del Hospital Viejo de Quesada (1634). Es un rinconcillo del patio de aquella antigua y vetusta casa, rinconcillo en el que parece haberse dormido el alma del pasado, a la sombra de la logia, embriagada por el perfume de las plantas que trepan muros arriba y entre la silenciosa paz de aquel ambiente. Son esos patios, en las mansiones que fueron grandes y prósperas y ricas  lugares a los que no debiera nunca tocar, profanadora, la mano del hombre. Afeitarlas y trasformarlas al impulso de una moderna invasión del más gusto retrospectivo, es como estirar y embadurnar de blanquetes y colorines el rostro de una anciana. Ese  sevillanismo que una lamentable indocumentación estética,  va metiendo en los patios de ciudades y villas jaeneras,  es tan peligroso, como peligroso es, para afirmación de las características locales, llevar rinconcillos jaeneros, de plácida y dulce impresión, a las juguetonas y rientes casas de Sevilla. Por fortuna. Aún se han  librado de esa invasión de lo exótico, esos pueblos apartados de nuestras Sierras de Cazorla y Segura,  que quieren vivir escondidos, temerosos de que invadiendo el ambiente de lo viejo, rompan el escondido tesoro de sus encantos; de esos encantos que solo pueden comprender y conservar, los que llevan dentro de sí un espíritu que siente y se impresiona a la evocación de los dulces recuerdos de las grandezas legendarias.


A.C.

Foto J.M. Carriazo Arroquia



viernes, 3 de enero de 2014

Evolución (y mengua) del término de Quesada




El término municipal de Quesada es fruto de los avatares guerreros de los siglos XIII-XV: conquista por Fernando III-Jiménez de Rada, reconquista granadina y refugio del señorío en Cazorla, toma de Tíscar y fin de la Guerra de Granada.

Ocupaba toda la zona sur de la actual comarca Sierra de Cazorla (actuales términos de Quesada, Pozo Alcón, Hinojares, Huesa y Larva). Confinaba con Úbeda y Cazorla al norte, Baza al oeste, Baza y Guadix al sur y Huelma y Úbeda al este.

Desde la definitiva conquista cristiana es separada del señorío eclesiástico toledano y pasa al señorío de la ciudad de Úbeda hasta 1.564 en que se libera del mismo mediante el pago de una cantidad a Felipe II.




Hasta el final de la Guerra de Granada el territorio útil se circunscribía a la zona más protegida, "los puertos adentro" (hasta el Puerto de Tíscar y Puerto Ausín) El territorio exterior estaba formado por baldíos pertenecientes a los bienes de propios del concejo y dedicados a la ganadería extensiva. Como excepción algunas zonas aisladas de poblamiento antiguo (Belerda-Tíscar, Lacra, Cuenca...) En 1568-71 la rebelión morisco devuelve la antigua inseguridad bien descrita en las actas capitulares del Concejo (vid. J.M. Carriazo). Fuera de este pequeño paréntesis 1492 da inicio a una especie de "marcha hacia el sur". Se ocupan las tierras baldías (de forma en ocasiones poco clara apropiándose algunos de bienes municipales). De esta manera antiguas cortijadas que en las viejas épocas de inseguridad languidecían, tuvieron uns fuerte expansión agrícola y un consecuente crecimiento de población. Fue el caso de Pozo Alcón. En 1648, mediante pago a la hacienda real como hizo Quesada cien años antes, obtuvo la condición de villa exenta e independiente. Esta secesión incluyó en un primer momento a Hinojares y la aldea de Cuenca que a su vez en 1690 se separaron de Pozo Alcón formando un concejo independiente. 


Durante casi doscientos años no sufrió el termino de Quesada nuevas alteraciones. Fue en 1836 cuando los vecinos de Larva, dentro del nuevo espíritu liberal de la época y dejando atrás el mundo señorial del Antiguo Régimen, solicitaron y obtuvieron el cambio de municipio pasando a formar parte de Cabra del Santo Cristo. Las dificultades de comunicación, especialmente el cruce siempre dificultoso del río Guadiana Menor (no existían puentes, apenas una frágil barca de cable en Collejares) sin duda influyeron en esta decisión. No debía de existir mucha afinidad cuando incluso y a pesar de ser un único municipio , eclesiásticamente pertenecían a distintos obispados (Larva a Jáen y Quesada-Huesa a Toledo).

En 1924 Larva pasó a ser entidad local menor y en julio de 1936 obtuvo la separación completa de Cabra.



La última, hasta hoy, modificación terriotorial se produjo en 1847 cuando la nueva población desarrollada en la antigua Venta de Poyatos, junto a las antiguas aldeas de Ceal y Arroyo Molinos se segregaron para formar el nuevo municipio de Huesa. 


lunes, 30 de septiembre de 2013

Supuesta incursión de una partida carlista en Quesada. 1836

A la muerte de Fernando VII en 1833, su hermano Carlos no reconoció a Isabel II declarándose sus partidarios en rebeldía y originando la primera de las guerras civiles denominadas carlistas. Aunque la acción militar se focalizó en las zonas forales del norte y en el Maestrazgo, los carlistas tuvieron presencia en casi toda la Península mediante partidas irregulares al modo guerrillero aprendido en la reciente guerra napoleónica. También en Andalucía se formaron estas partidas actuando principalmente en la Serranía de Ronda y Sierra Morena tanto en Córdoba como en el reino de Jaén.

En 1836 el general carlista Miguel Gómez Damas, natural de Torredonjimeno, realizó una expedición que cruzó toda la Península sin que pudiera impedirselo el ejército Isabelino. Partiendo del País Vasco recorrió Galicia, Castilla, el interior de Valencia y Andalucía. Entre sus acciones más sonadas, además de la toma de Almadén y su mina de mercurio que originó un crac bursátil en Londres, cuenta la toma de Córdoba. Para llegar allí a finales del mes de septiembre cruzó la Loma de Úbeda, originando gran alarma y temor en las comarcas vecinas (Según la web municipal en Cazorla se suspendió la feria).

Las correrías del general Gómez tuvieron una gran repercusión en la prensa europea de la época y debieron de producir una importante psicosis en las zonas que atravesó. En la documentación accesible digitalmente del portal de archivos PARES, hay referencia a un incidente ocurrido en diciembre de 1836 y relacionado con Quesada.

El 15 de diciembre de 1836, el Comandante de armas de Baza, Don Ramón Morcillo, dirige un escrito al Capitán General de Granada comunicándole que “siendo las once de la noche me manifiesta el Alcalde de Zújar que la Justicia de Pozo Alcón le oficia manifestando que según aviso de persona que merece crédito la villa de Quesada había sido acometida por una facción y que sus vecinos se habían comenzado a defender.” Dice el Comandante que como los vecinos de Pozo Alcón están también resueltos a defenderse si los atacan los facciosos, ha ordenado al alcalde de Zújar que prevenga y “ponga sobre las armas” a la milicia nacional de la localidad “por si llegase a confirmarse la noticia”

Desconozco si realmente se produjo ese ataque carlista a Quesada. Es cosa que imagino que solo se podrá acreditar en el archivo municipal. Lo cierto es que el 11 de enero siguiente el Capitán General de Granada contesta mediante escrito al Comandante de Baza en un tono que se podría decir irónico.

Dice el señor Capitán General que  por los partes que ha recibido de la provincia de Jaén “los rebeldes marchan sin fuerzas y dispersos” y “no hay temor de que se altere el orden” pues las partidas que operan en la zona, como las de Chinchilla, Jurado y Avilés se hallan totalmente disueltas “y reducidas a la nulidad sufriendo una constante persecución” y que la de Peñuelas se ha retirado a los Pedroches. No hay por tanto “temor por ahora de que intenten entrar en ningún pueblo”.  No obstante y a pesar de que no exista peligro alguno, el señor Capitán General no puede menos que “aprobar las acertadas medidas” que tomó el comandante de Baza pero que al mismo tiempo se alegra de “que no haya sido necesario  molestar a la benemérita Milicia Nacional de Zújar que se acordó estubiese dispuesta por si la facción se acercaba a Pozo Alcón.”

Como decía arriba, en el archivo municipal se debería rastrear si existió o no ese ataque a Quesada de una partida carlista en el invierno de 1836. Por la respuesta del Capitán General parece que no, pues lo hubiera mencionado en lugar de afirmar tajante que no había ningún peligro de que se produjese. Si es verdad que no existió tal ataque a Quesada, queda por aclarar el porqué de la  alarma que desde Pozo Alcón se dio a Zújar y Baza. Podemos imaginar que se originó por algún rumor nacido de la psicosis y el miedo provocados por la reciente expedición del general Gómez. Es una explicación razonable, pero lo que no sabemos es si, además, alguien se pasó de diligente en su ansia por mostrarse leal a S.M. la Reina (una vez retirado Gómez). La retranca del señor Capitán General parece indicar que seguramente hubo un poco de todo.