La humanidad, al soplo
de la otoñada, tiembla,
cual si temiera algo
que le acechase cerca.
Juan
Arroquia[1]
Esta pequeña biografía
de Juan Arroquia ha ido creciendo en tres etapas relacionadas con las fuentes y
documentación disponibles. La primera fue una pequeña semblanza publicada en
2019 en el número 1 de la Revista Sueños de Quesada, editada por la
Asociación de Amigos de Rafael Zabaleta. Posteriormente la localización en el Centro Documental de la
Memoria Histórica de Salamanca de su expediente de depuración político-social
como funcionario de Correos permitió una segunda versión que ampliaba la
información especialmente durante la etapa de la guerra civil. Al contener
numerosas declaraciones, tanto del protagonista como de las personas que se
citaron como testigos, las noticias son mucho más vivas y humanas. Los papeles
de Salamanca dibujan el retrato de un funcionario honesto y leal en todo
momento a la República, que al tiempo favoreció, y a menudo salvó la vida, a
numerosas personas, muchas de ellas simpatizantes de los sublevados. Por último,
en 2023 se publicó Poesías del Recuerdo, antología poética de Juan
Arroquia por Maribel Arroquia y Cristina María Gómez Arroquia, hija y nieta del
protagonista.[2] Contiene una introducción
biográfica que aporta numerosos datos e informaciones difíciles o imposibles de
obtener fuera de fuentes familiares. Tuvieron la gentileza de enviarme un
ejemplar, de manera que he podido completar este trabajo, especialmente en los
tiempos de su juventud y en los del exilio. Juan Arroquia nació en Jódar en una
familia con raigambre local, pero muy joven llegó a Quesada, donde se casó y
formó familia. Durante los años veinte y treinta fue protagonista y animador fundamental
de la vida social, cultural y política del pueblo. Estableció con Quesada una profunda
y estrecha relación, que mantuvo incluso durante los largos años de exilio. Por
eso y aunque se haya perdido casi por completo su memoria en el pueblo, su vida
y obra es imprescindible para conocer la historia quesadeña del siglo XX.
Juan Francisco Arroquia Herrera nació el 28 de julio de 1899.
Cuando contaba apenas con dos años de edad murió su madre y poco después su
padre. Estudió en el seminario de Baeza, aunque por poco tiempo. En 1918 aprobó
oposiciones al cuerpo Técnico de Correos destinado a Huelma.[3] Se casó con su prima Pilar Arroquia, que falleció a los pocos meses.
Este trágico desenlace le empujó a pedir traslado a Quesada, donde fue nombrado
administrador de la Estafeta de Correos hacia finales de 1922. En la elección de esta
plaza sin duda pesó que allí tuviera familia cercana, pues era el pueblo donde
se había casado su tía Ángeles Arroquia, hermana de su
fallecido padre y que estaba casado con Diego Antonio Carriazo, propietario y
durante bastante tiempo juez municipal. Hijo de este matrimonio era su primo
hermano Juan de Mata Carriazo Arroquia, aproximadamente de la misma edad que él
y con quien mantuvo una estrecha relación el resto de su vida. Estas
circunstancias permitieron a Juan integrarse rápidamente en la sociedad
quesadeña.
A los pocos meses de su
llegada ya formaba parte del grupo de personajes locales que fundaron el “Colegio Moderno”, del que era, según el
folleto explicativo que se publicó en agosto de 1923 y que firmaba su primo
Juan de Mata, administrador y profesor de Geografía y Literatura. No tuvo mucho
éxito este nuevo intento de implantar estudios de bachillerato, como no lo
tuvieron los intentos anteriores capitaneados por Ángel Alcalá Menezo, pero su
participación en el proyecto habla de su interés por vincularse a la vida
cultural quesadeña y por ampliarla y desarrollarla. Al año siguiente,
diciembre de 1924 se casó con la joven quesadeña Pilar Rodríguez Aguilera,
perteneciente a una conocida familia local.
El desempeño de su
puesto de trabajo en la oficina de Correos, así como el protagonismo en
actividades de carácter cultural y social hicieron rápidamente de él un
personaje local notorio. En 1926, con
ocasión del VI Certamen Nacional del Ahorro de Coruña, fue premiado con 250
ptas. por el Consejo de Administración de la Caja Postal de Ahorros. El motivo
del premio fue estar la estafeta de Quesada entre las oficinas que habían
celebrado "fiestas de ahorro con reparto de libretas" durante 1925.[4] En
1927 creó en Quesada una sección de Los Previsores del Porvenir, entidad de
ahorro que fue antecedente del Banco Popular, posteriormente la primera
entidad financiera establecida en el pueblo.[5]
También fue presidente del comité local de la Cruz Roja, institución
para la que compuso un himno para el comité local con música del maestro Juan
José Trujillo del Barco. Valentín de las Marinas, en un artículo publicado en
junio de 1930 en El Pueblo Católico, dice refiriéndose a esta
composición: “Sabemos que para coronar el éxito pro-Cruz Roja, la letra del
himno y su música, piensan sus distinguidos autores ofrendársela a S.M. la
Reina (…) nuestra caritativa Soberana”. Otras muestras de su incorporación a la
vida local e incluso comarcal fue su presencia en el acto oficial de entrega al
Ayuntamiento de Peal de la cámara sepulcral de Toya, tras su restauración por
Cayetano Mergeina, que reunió a numerosas personalidades provinciales, locales
y comarcales.[6] También su participación
en las gestiones emprendidas en el verano de 1936 para conseguir la
construcción por el Estado de nuevas escuelas y viviendas para maestros, lo que
mereció el reconocimiento municipal en el pleno del 18 de julio, último antes
de la guerra.
Además de estas actividades laborales, económicas y sociales, desplegó
una gran actividad como escritor y poeta publicando en revistas y periódicos
del momento. publicó en varias revistas del momento: Don
Lope de Sosa, Patria —órgano provincial del partido primorriverista Unión
Patriótica— y El Funcionario Municipal, revista fundada en
Quesada por su amigo Valentín de las Marinas. También en publicaciones de Jódar
como El Defensor de Jódar y el Programa de Semana Santa de Jódar de 1929. Destacable es
su poema Otoño, que aparecía en la importante revista Cosmópolis en 1929 anunciado como "versos de Juan
Arroquia Herrera, ilustrados por Olivas".[7] Desde
este apartado y poco comunicado rincón que era entonces Quesada, seguía al día
la actualidad literaria del país. Esto se puede comprobar por un tarjetón que
envió a Rafael Láinez: "Me ha quedado el recuerdo de esa tarde de
Romancero a lo García Lorca".[8] Destacó
igualmente como organizador de saraos teatrales montados con la excusa de la
beneficencia y la caridad. Poco después del himno de la Cruz Roja, el propio
Valentín de las Marinas, otra figura de relieve social y cultural de aquel
momento, volvía a referirse a las actividades artísticas de Juan Arroquia:
“merece destacarse el cuadro artístico formado por distinguidos jóvenes de la
localidad, bien orientados y dirigidos por el «amateur» Juanito Arroquia,
ofreciendo recreativas veladas con un éxito singular, máxime cuando su producto
íntegro se destinaba a obras benéficas, como Cruz Roja, Gota de Leche, etc.”[9]
Desde un punto de vista quesadeño tiene especial importancia la
publicación en mayo y junio de 1930, en la revista provincial Don Lope de Sosa,
de una “Guía sentimental" de
Quesada y Tíscar.[10]
Algunos meses antes se había anunciado en la propia revista como "un
opúsculo que será contribución espiritual para dar a conocer las bellezas de
Quesada, del Santuario de Tíscar y de las maravillas naturales que en aquellos
lugares pueden ser admiradas." La primera parte de la "Guía
sentimental" está dedicada al pueblo y a su casco urbano. La segunda es un
itinerario imaginario que parte de Quesada y, tras un recorrido por la sierra,
remata en Tíscar. Se ilustra con fotografías de Cano, Valdivieso y, por supuesto,
de su primo Juan de Mata Carriazo.[11]
De la
primera parte, la del pueblo, transcribo estos fragmentos con menciones a la
calle Nueva "asfaltada" y a
la Explanada "donde alienta lo
moderno". Dice así:
Aparece
la calle Nueva, con hervores de zoco y anuncios de tráfico. Espléndidamente
asfaltada, gana el corazón del pueblo -explanada y jardín- donde alienta lo
moderno. (...) Apenas se salvan los arcos conventuales, y los perfiles
renacentistas de la casa consistorial. Todo a la sombra de los olmos, los olmos
amigos, los olmos ya viejos. Saben de las fiestas populares y lejanas, con
alcandoras brillantes y cohetes bulliciosos. (...) Protegen, ahora, ese ir y
venir de las veladas estivales; ese ir y venir de las parejas enceladas; ese
eterno fluir y ese grave pasar de la vida pueblerina. Tiemblan, acaso, al
redoble de tambores, al juego de banderas que circundan al Santo, ese viejo
patrón de las clases trabajadoras.
En la obra colectiva El
Adelantado de Cazorla, fue el encargado de desarrollar uno de los tres
capítulos dedicados a Quesada. Firma como “Juan Arroquia. Técnico de Correos” y
lo titula ¡Tíscar! Está dedicado a la historia y al paisaje de Quesada y
sigue la misma línea y contenido ya vistos en la “Guía sentimental”.[12] Que
fuera uno de los tres seleccionados para describir al pueblo acredita, de
nuevo, su protagonismo en la sociedad y cultura quesadeña.
Durante
estos primeros años su perfil político fue bastante convencional. No se
descubren todavía en él veleidades republicanas, como lo acreditan algunos
testigos en su posterior expediente de depuración.[13] Quizás
un claro indicio de que empezaba a alejarse del régimen monárquico, como buena
parte del país, fue su propuesta de rotular varias calles con el nombre de
soldados quesadeños muertos en África. La propuesta, presentada conjuntamente
con Valentín de las Marinas, fue aprobada por el Ayuntamiento. Las sospechas
que recaían sobre Alfonso XIII por su responsabilidad en Annual, hacían que el
homenaje a las víctimas se pudiese interpretar como rechazo a su figura y
gobiernos. En cualquier caso sus orígenes más bien burgueses y conservadores no
fueron obstáculo para que participara activamente en el Sindicato de Correos.
Los compañeros que testificaron en el expediente de depuración lo recordaban
como "un elemento destacado en el sentido de tomar parte en
todas las discusiones que se suscitaban". Participaba también con
artículos y versos en las publicaciones sindicales.[14]
De estos primeros años de actividad profesional en Quesada hizo en 1969,
durante la revisión del expediente de expulsión, un emotivo resumen el que
fuera administrador de Correos de Cazorla, Juan Manuel Moreno Linares:
Que
conozco a dicho señor desde el año 1.923 en que ambos fuimos destinados a
prestar nuestros servicios como Administradores en las Estafetas de Quesada y
Cazorla, localidades muy próximas por cuya circunstancia establecimos una leal
y sincera amistad, que con el tiempo se hizo fraterna. (...) Juan Arroquia ha
sido siempre un hombre de una infinita bondad, amante del orden y de la
familia, de un profundo y practicante espíritu religioso, patentizado en una
profusa producción literaria, en prosa y verso, en honor de la Santísima Virgen
de Tíscar, Patrona de Quesada.[15]
Sin embargo al
proclamarse la República formó parte del grupo de jóvenes quesadeños, de
carácter democrático y liberal, que apoyaron convencidamente al nuevo régimen.
Inicialmente miembro del conservador pero republicano Partido Radical de
Alejandro Lerroux, participó en la escisión que de su sector más centrista
encabezó Diego Martínez Barrio. Por ello fue uno de los fundadores en Quesada
de Unión Republicana, partido en el que también militaron otros conocidos
quesadeños como Pedro Villar, su primo Ángel Carriazo, Francisco Ortiz, Carlos
Sánchez, Emilio Magaña o Francisco Morata.
Jaén y Guerra Civil
Las elecciones de febrero de 1936 las ganó el Frente Popular. Unión
Republicana había llegado a un entendimiento con Izquierda Republicana y a su
vez ambos se habían coaligado con los socialistas. Para aceptar el acuerdo, el
sector del PSOE liderado por Largo Caballero exigió que también formara parte
de la candidatura el PCE y otros pequeños grupos de extrema izquierda. De esta
forma surgió el Frente Popular, en el que quedaron integrados muchos
republicanos centristas como Juan Arroquia. Pocas semanas después de las
elecciones, siendo ministro de Comunicaciones Manuel Blasco, de Unión
Republicana, Juan Arroquia fue nombrado administrador principal
de Correos de Jaén.[16]
Según escribió él mismo muchos años después, en 1969 durante la revisión de su
expediente, recibió la noticia durante la inauguración del nuevo edificio de
Correos de Jaén. El acto fue presidido por los directores generales de Correos y Telégrafos y contó con la asistencia de los
diputados Peris, socialista, Acuña, mesócrata y Giner de los Ríos, de Unión
Republicana. Giner será en lo sucesivo buen amigo y prescriptor de Arroquia.
El periódico socialista de Jaén Democracia publicó que en el acto
hablaron "el señor Arroquia, administrador de
Correos de Jaén" y el resto de las autoridades presentes, concluyendo el
acto con vivas a la República y "a
los hombres honrados".[17]
Sobre este acto en
Jaén Arroquia declaró en 1969 al juez
instructor que, "invitado para la inauguración de la
Casa de Comunicaciones de Jaén, acudió entre los restantes compañeros de la
provincia, encontrándose con la sorpresa, a la llegada del entonces Director
General y Subsecretario de Comunicaciones, con la entrega de un pliego cerrado"
El sobre contenía su nombramiento y al conocerlo intentó rehusar porque estaba
a punto de conseguir el traslado a Madrid, que era su objetivo, y porque era
uno de los jefes de negociado con menos antigüedad. El director general rebatió
las excusas alegando sus muchos méritos, "Mención Honorífica especial,
Cartilla Premio del VI Certamen del Ahorro y la Medalla de Plata del
Cuerpo". Le recordaron, además, que había sido elegido unánimemente como
delegado por Jaén en el Primer Congreso Sindical de Madrid. Y esa capacidad de
unir a la plantilla era especialmente valorada dado el mal ambiente y "las
disensiones entre el Personal de la Principal".[18]
Todavía se preocupó antes de aceptar, dice, de "dejar a
cubierto al discutido Admr. Pal. Don Luis González López, aceptando que pudiera
quedar como Interventor. En el momento
del banquete hasta cambió su tarjeta por la del citado compañero, para que
pudiese figurar entre Autoridades de la Provincia, junto al Director y
Subsecretario". Arroquia se lamentaba de no poder recurrir al testimonio
de este compañero: "Lástima que haya fallecido, recientemente, el citado
González López, al que arrancó (el que suscribe)
posteriormente de la cárcel más de una vez, logrando salvarle la vida". La
suerte fue que Juan no llegara a conocer que "el citado González"
fuera quizá el único compañero que no le benefició en su expediente de
posguerra.
A los pocos días de su nombramiento le sustituyó en la estafeta de
Quesada el funcionario Enrique Prats Preval, falangista y posteriormente
presidente de la gestora municipal implantada por las tropas ocupantes al final
de la Guerra.[19]
Arroquia dejó Quesada y se trasladó a Jaén para desempeñar su nuevo cargo, pero
continuó vinculado estrechamente al pueblo por vínculos familiares y amistosos.
A las pocas semanas le sorprendió allí el golpe militar y el inicio de la
guerra civil. Siguieron meses trágicos y sangrientos que para Juan abrían una
etapa de su vida sorprendente, a menudo heroica y
por desgracia desconocida. Durante aquellos primeros meses de guerra fue
nombrado presidente del Comité Provincial de Unión Republicana y vicepresidente
de la Asociación de la Prensa de Jaén.[20]
La policía franquista decía años después que era "uno de los dirigentes marxistas
que más frecuentaban el Gobierno Civil” como miembro del Frente Popular."[21]
Calificar a Juan Arroquia de marxista solo se explica por la sordidez
ideológica del franquismo, pero indudablemente fue una personalidad política de
relieve en el Jaén de aquellos dramáticos meses. Participó
en emisiones de radio desde la emisora de Jaén teniendo enfrente, en Radio
Sevilla, al siniestro Queipo de Llano. Según cuenta FOG en sus memorias
inéditas, su padre contaba cómo en cierta ocasión Queipo dijo por la radio que tenía
que forrarse los botones de la guerrera con la piel de Arroquia. Aunque no
queden muchas grabaciones sonoras de aquel tiempo y no se pueda documentar el
comentario, cuadra perfectamente con el perfil del sanguinario general. Sin
duda fue Juan, desde su buena posición política, quien facilitó a Rafael
Zabaleta el carné de afiliado a Unión Republicana expedido el 22 de noviembre
de 1936, documentación que le permitió viajar a Valencia desde Jaén.
Hasta aquí lo sabido de la vida de Juan Arroquia en Jaén durante la
guerra. Pero su expediente político-social, conservado en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca
y que concluyó con su expulsión como funcionario Correos,
aporta mucha más información. Fue instruido en el invierno 1940-41 por el
juzgado especial creado al efecto en Correos para depurar a la plantilla. La
documentación incluye la revisión del caso que solicitó el interesado en
Las acciones
"protectoras" de Arroquia no se limitaron a los compañeros y
familias. Antonio Pipo, también de Correos, declaró que "el que informa
recuerda perfectamente que a diario se presentaban en su despacho infinidad de
personas de derechas de la Capital y pueblos de la provincia en demanda de
protección, la cual les otorgaba, recordando entre ellos a algunos sacerdotes,
como el párroco de San Isidoro de Úbeda, Sr. Ramos, el cual albergó en su
domicilio particular durante algún tiempo".[26]
Tampoco proceden los testimonios solo de sus compañeros de Correos. En los
expedientes de los juicios sumarísimos a los que sometieron a numerosos
vencidos tras la derrota de 1939 y que está digitalizando el Instituto de
Estudios Giennenses, también figura Juan Arroquia. No lo hace como procesado
pues vivía exiliado en Francia, lo hace casi siempre por haber intervenido en
favor de alguien. Valgan un par de ejemplos:
Cuando el médico de
Villanueva del Arzobispo Manuel Arenas fue detenido en Jaén, los dirigentes locales de Izquierda Republicana enviaron una carta a Juan Arroquia solicitando su intervención. Lo
cuenta así el propio detenido: "el Sr. Linares (IR de Villanueva) entregó a mi
hermano una carta para un tal Sr. Arroquia, Presidente del Comité Provincial de
Unión Republicana recomendándome, con tal feliz éxito que inmediatamente me
sacaron de la cárcel, mandándome en calidad de desterrado para ejercer mi
profesión de Médico, al pueblo de Begíjar" [27] Por
otro lado el presidente del comité local de Unión Republicana de
Peal, Castor Alcalá del Real, fue detenido en su pueblo el 26 de julio de 1936
por los milicianos locales. Junto al resto de los detenidos de Peal el día 4 de
agosto se le condujo a la catedral de Jaén, habilitada como prisión. Conocida
por Arroquia la circunstancia, intervino para conseguir su liberación. El resto
de presos de Peal, junto a los de Cazorla y otros pueblos, fueron conducidos en
tren a la cárcel de Alcalá de Henares, donde no llegaron, pues fueron
asesinados al paso del convoy por las cercanías de Vallecas el día 12.[28]
Castor sobrevivió a la guerra.
No
solo actuaba por propia iniciativa. Su primo Ángel Carriazo, también de Unión
Republicana y que fue procesado por participar como oficial en el EPR, se
aprovechaba de su influencia. Según uno de los testigos de su proceso “debido a que tenía un
pariente que era Jefe Provincial de dicho Partido se valía del mismo para hacer
cuantos favores podía a perseguidos de derechas.”[29]
Todos los
compañeros que convivieron con él testificaron a favor. Incluso Falange de Jaén
informó favorablemente. Conforme los informes eran más lejanos y firmados por
personas que no habían tenido relación personal con él, empeoraba el tono y se recurría a
las tópicas acusaciones aplicables a cualquier "rojo". Resultan
trágicamente cómicas las siguientes: “Aun cuando no ha podido comprobarse,
parece ser que el mismo pertenecía a una secta masónica”; “siguió su campaña
con más intensidad a favor del marxismo jactándose constantemente con el
triunfo de los mismos”; "perteneció al FP no conociéndose su participación
en hechos delictivos. Considerado de mala conducta debido a su ideal
rojo"; “hizo mucha propaganda marxista” (...) “está considerado como
elemento «Mazón» (sic) y desafecto a nuestra Santa Causa”; “cúmpleme
manifestarle que dicho informado es de pésimos antecedentes, siendo un gran
propagandista de izquierdas antes del GMN y llegado este, su actuación fue
desastrosa. (...) Es individuo peligroso, masón indeseable y contrario en todo
al GMN”.[30]
El juez especial
encargado de la depuración citó a declarar a Juan Arroquia, publicando al
efecto un edicto en el Boletín
Oficial de la Provincia de Jaén de 7 de julio de 1941. Se cerró la
instrucción el 7 de octubre "no habiéndose podido pasar pliego de cargos al
encartado por encontrarse en ignorado paradero (el exilio)". El resultado
fue "la sanción máxima de SEPARACIÓN DEFINITIVA
DEL SERVICIO.” En 1969, tras de treinta
años viviendo en Francia, solicitó la revisión y su readmisión en el cuerpo de
Correos "a efectos de jubilación, pues el que suscribe cumple
los 70 años el día 28 del próximo mes de Julio" Esta vez los testimonios,
casi súplicas, de sus antiguos compañeros fueron atendidos y el Consejo de
Ministros, a propuesta del ministro de la Gobernación, aprobó su readmisión el
6 de junio de 1969."[31]
Dirección
general de Correos y huida a Francia.
Antes
de salir de Jaén fue nombrado vocal de la Junta Delegada de Protección,
Incautación y Salvamento del Tesoro Artístico de Jaén[32]
Pocos meses después, en plena mudanza del Gobierno desde Valencia a Barcelona y
a propuesta del ministro de Comunicaciones, su amigo y correligionario Giner de
los Ríos, fue nombrado director general de Correos.[33] Lo
cuenta así en su pliego de descargo de 1969: "Requerido por el Ministro, tuvo (el declarante) que presentarse, al día
siguiente en Barcelona, por fallecimiento del anterior Director y haber sido
nombrado para sustituirle, a lo que renunció formalmente, pero el nombramiento
ya estaba en la Gaceta y sólo pudo recabar una Carta en blanco, para salir al
paso de las intromisiones sindicales, no obstante advertirle que los
compañeros, ya en las Ejecutivas de la UGT y la CNT habían coincidido en la
proposición del Admr. Pral. de Jaén, reconociendo su independencia y
rectitud." La toma de posesión se
efectuó en "la Sala de batalla de la Principal de Barcelona, para dejar
sentado, ante el personal, la oposición a toda injerencia de los Sindicatos en
la vida corporativa, donde no admitía manifestación política alguna, si bien
abriendo las puertas de la Dirección a todas la sugerencias en beneficio de los
Servicios" (...) "de como ganara la confianza de todo el mundo, son
exponente los periódicos profesionales de la época, apoyándole
sinceramente" [34]
Su paso por la Dirección general de Correos quedó señalado por la creación de
la “tarjeta postal de campaña”, medio gratuito utilizado por los soldados del
Ejército Popular de la República para comunicarse con sus familias.
A finales de diciembre
de 1938 fue nombrado Presidente de Honor de Solidaridad Postal Internacional,
organismo dedicado "a recabar ayuda
para los funcionarios represaliados o muertos y ayudar a sus familias."[35] Pero
por entonces el final de la República estaba próximo. Como tanta gente que
había luchado por la república, es su caso más aún por haber sido alto
funcionario, tuvo que cruzar la frontera francesa el 5 de febrero de 1939, lo
que hizo con su esposa e hijas y siguiendo al Gobierno que había celebrado su
último consejo de ministros en Figueras el día 1.[36] No
fue una opción, pues quien lo había sustituido al frente de la Administración
Principal de Jaén, Juan Antonio Sánchez Valladar, fue fusilado en Jaén el 15-12-1939. De su salida de España habla en
su pliego de descargo: "Cuando tuvo (el
declarante) que pasar a Francia, con el pavoroso problema de la subsistencia,
después de la afectación forzosa a las Compañías de Trabajo, logró el contacto
con todos los compañeros, que no habían podido salir hacia otros países, ni
regresar a España (...) Se logró reunir a las familias dislocadas y que
encontrasen trabajo, mientras resolvían el problema de la vuelta definitiva,
falleciendo, por los sufrimientos, una parte de ellos"[37] Dice también que "en la salida de Barcelona" perdió su archivo por lo que no
podía aportar documentos acreditativos de su actuación en la Guerra. Como hemos
visto antes, las pruebas las aportaron sus propios compañeros. Lo que no dice
en estos documentos presentados para la revisión de su expediente de expulsión
es que, como tantos exiliados, la familia pasó por el campo de concentración de
Argelés, de triste memoria. De allí salieron gracias a la concesión del organismo
de correos francés, P.T.T., de una casa compartida con otras dos familias
españolas exiliadas en el pueblo de Rochebelle.
A
los pocos meses comenzó la guerra mundial. En junio de 1940 los alemanes
ocuparon Francia. La vida para los republicanos españoles se complicó extraordinariamente.
Para ponerlas a salvo su esposa e hijas regresaron a Quesada, a casa de los
abuelos. El viaje fue penoso, teniendo que pasar por la cárcel, incluidas las
niñas, al cruzar la frontera. Bien acogidas por la familia directa, algún
problema debieron encontrar en Quesada, que su hija Maribel no explica en la
introducción biográfica de su antología poética, pero que deja entrever
cerrando el capítulo quesadeño con un lacónico “…y aquí acabo”. En la Francia
de Vichy Juan Francisco fue denunciado a las autoridades y pasó por campos
trabajo franceses y posteriormente de concentración alemanes. De esta etapa se
conserva una carta que escribió a su primo Juan de Mata. Su fecha es el 3 de julio de 1942 y no aparece lugar de
remite. Está escrita en un tono familiar, cariñoso pero aséptico, pues tenía
que pasar la censura militar alemana y después la franquista. Tras los saludos
y comentarios familiares se refiere a la muerte de un conocido común, Fermín
Vergara, meses antes en Carcassone", un militar republicano que había sido
colaborador de la revista Don Lope de Sosa antes de la Guerra.[38]
Tras
la liberación fue acogido, por intercesión de amigos franceses, en la abadía de
Prime-Combe para recuperarse de su lamentable estado, “con cuarenta y pocos
años, 30 kilos de peso, el pelo blanco y quebrantado de espíritu”.[39] Una
vez restablecido y normalizada la situación continuó ayudando a sus compañeros de
Correos expatriados. Con el apoyo de los sindicatos franceses negoció con el
Ministerio de Comunicaciones francés la contratación de funcionarios españoles
exiliados. El 24 junio de 1945, en Toulouse, fue nombrado presidente del
llamado Bloque Postal, organización que tenía como finalidad la ayuda a los
funcionarios de Correos represaliados por los franquistas. Tras aceptar el
cargo, se dirigió a la asamblea recordando a los compañeros que habían quedado
en el camino: "que como Presidencia de honor (del Bloque Postal) figuren
todos nuestros compañeros víctimas del fascismo, muertos en los campos de
batalla, cárceles o exilio (...) Y que sus nombres deben figurar a la cabeza
del primer escalafón que rehaga la República (...) para perpetuar eternamente
su memoria" [40] En 1947 su
familia regresó de Quesada y se reunió con él. En Francia Juan
Arroquia se dedicó profesionalmente a la enseñanza del español. En su
declaración de 1969 resume su currículo profesional en Francia: "Con la Delegación del Rector de la Sorbona, pudo (el
declarante) ser nombrado Profesor del Instituto Henri IV y posteriormente ser
autorizado para la enseñanza en la Institución privada que representaban varios
Colegios: FIDES, Dieterlen, Instituto Lamartine etc., prosiguiendo la obra de
españolismo, que ha llevado a nuestra patria tantísimas familias de alumnos y
dado lugar a que la Editorial Casterman belga, con grandes Sucursales, le
pidiese la elaboración de un Método rápido para aprender el español, en aquel
País, Francia y Suiza, habiéndose vendido ya Diez y seis ediciones del mismo,
con los discos Supradidac correspondientes."[41]
Su actividad radiofónica fue destacable; la
desarrolló desde 1951 en la ORTF, aquí conocida como Radio París. Trabajó a las
órdenes directas de André Camp, director de las emisiones en español. Sus
charlas trataban de temas costumbristas y culturales españoles aunque no
estaban exentas de un fondo político. En 1959 se unió a la celebración del XX
aniversario de la muerte de Machado cuando se celebraron sonados y
comprometidos homenajes en Colliure y Segovia, leyéndose en la emisora "unos versos suyos
escritos «hace años» al visitar su tumba en Colliure."[42] En
alguna de estas charlas, como la de Viernes Santo de 1959, participó la
locutora estrella de Radio París y voz referente en las audiciones
semiclandestinas de las noches españolas, Adelita del Campo. En 1961, según le cuenta por carta a su
primo Juan de Mata Carriazo, pasó a la plantilla de ORTF: “Aprobado
el nuevo Estatuto de la Radio, me han admitido ya, en principio, como
funcionario permanente, esperando la confirmación de un momento a otro. Me
supondrá un sueldo estimable y la consiguiente garantía, pues me reconocen los
diez años de servicios”[43] Se
jubiló por edad en esta institución en septiembre de 1964. Con la coquetería de
viejo que se siente joven, presume de salud al contárselo a su primo Juan de
Mata: “No creeréis que no estuve en la cama un solo día desde que salí de
nuestro país, pese a las terribles pruebas atravesadas”[44]
La frecuente
correspondencia que durante estos años mantiene Arroquia con su primo Juan de
Mata Carriazo y que conserva la Universidad de Sevilla es de carácter íntimo y
familiar. Los comentarios políticos se evitan o mejor, las pocas veces que se
hacen adquieren la forma críptica de un juego de sobreentendidos. Pero no puede
evitar que de cuando en cuando aflore la pena del exilio, el sentimiento de
pérdida y ausencia: “el aire pirenaico, cargado como siempre para mí, de
ansiedades y esperanzas”, escribe desde Biarritz en 1967; las reticencias de
algunos: “hemos tenido algunas sorpresas como las primeras noticias directas de
(algunos) familiares” (1957); en algún caso el miedo de algún amigo por que se
le relacione con el "rojo exiliado", tal como le comenta con sorna a
su primo en 1960: “P.D. Olvidaba deciros mi satisfacción porque el buen
(Juanito V.) descanse. Su «prudencia» le ha llevado hasta aconsejar a más de un
amigo que no me viera al paso por esta. Claro es que ninguno le ha escuchado,
gracias a Dios”
Especialmente relevante
fu su relación de estrecha amistad con Diego Martínez Barrio, fundador de Unión
Republicana, presidente de las Cortes y de la República en el exilio. Murió en
enero de 1960, precisamente durante una comida con Juan Francisco y su esposa
Pilar.[45] De la
muerte de Martínez Barrio es la referencia política más relevante que hay en la
correspondencia con su primo Juan de Mata Carriazo: “El año nos trajo la
dolorosa sorpresa de ver partir al amigo que más queríamos y que fue para mí
como un hermano mayor. Me lo ha probado, hasta en el legado de cuanto
constituye su relicario íntimo, de un valor extraordinario para restablecer la
verdad de los hechos y que cuente la experiencia vivida. Ya tendremos ocasión
de hablar de ello, incluso de que me ayudéis a prestar ese gran servicio al
mañana”[46]
Obsérvese que los dos saben de lo que están hablando sin que para nada figure
el nombre del difunto. Está hablando Arroquia del archivo personal de Martínez
Barrio que años después los herederos de Arroquia depositaron en el Archivo
Histórico Nacional.[47] Su
hija Maribel cuenta las peripecias que pasó la familia para conservar este
archivo personal.
En Francia y en la
medida que lo permitieron las circunstancias, Juan Arroquia conservó su
relación con Quesada. Ya en el viaje a Paris de Rafael Zabaleta, en 1949, los
dos amigos mantuvieron un contacto continuo. En el diario de viaje que llevaba
Zabaleta son frecuentes las anotaciones de “como
con Arroquia” o “ceno con Arroquia”. Fueron numerosos los quesadeños que
mantuvieron relación con él en París, desde Cesáreo Rodríguez Aguilera a Mateo
Madridejos. Muy significativa fue la vista de Carlos Sánchez y su familia, a
los que sirvió de guía en París durante su vista a finales de los años
cincuenta. Carlos Sánchez fue miembro de Unión Republicana en Quesada y amigo
de Juan Francisco, amistad que mantuvieron incluso tras tantos años de
separación forzosa.[48] En sus charlas en Radio París y en el programa
"Correo del Oyente" a menudo se refería a temas quesadeños, a
Zabaleta, a Tíscar... A veces, y como buen quesadeño, se quejaba de la apatía
imperante en el pueblo. En 1959, cuando Juan de Mata Carriazo ingresó en la
Academia de la Historia, al acto no acudió nadie de Quesada y Juan se lamenta
por carta: “me extraña que siendo Quesada el pueblo de adopción no haya tenido
representante. Claro que la atonía del ambiente aquel tiene como aletargadas a
las gentes, por cuya piel resbala hasta cuanto les afecta directamente. El 8 de
septiembre se me ocurrió comentar la fiesta del Santuario y el homenaje a H. de
Caviedes y el conjunto del pueblo. Y salvo Cesáreo Rodríguez, que me envió unas
líneas de Barcelona, nadie se ha dado por aludido, si bien me han llegado
impresiones de que les emocionara un poco”
En junio de 1961 el
presidente del Consejo de Ministros de la República Española en el exilio,
general Emilio Herrera, lo nombró miembro de la maestranza de la Orden de la
Lealtad a la República. Su vuelta a España fue paulatina. La familia vivía en
Madrid mientras él continuaba trabajando en París haciendo escapadas para
reunirse con la familia, para descansar o administrar las olivas que había
heredado en Jódar. Su vida en estos años fue investigada por la policía
franquista según informe remitido por la D.G.S. al juez instructor en 1969:
"En
contestación al escrito de 17 de abril pasado, se participa que el arriba
citado, con domicilio en la calle (...) durante el periodo que permanece en
esta Capital, observa buena conducta en todos los aspectos. Actualmente se
encuentra en Paris, donde trabaja como profesor de español en el Instituto
Dieterlent. En el domicilio citado anteriormente vive su esposa y cuatro hijas
solteras y a él acude el informado durante las vacaciones y siempre que se lo
permite su trabajo. Durante su permanente en esta Capital se dedica solamente a
su familia no teniéndose conocimiento que haga propaganda política contraria al
Régimen."[49]
El
juez instructor propuso la readmisión en el Cuerpo Técnico de Correos haciendo
constar que su jubilación forzosa era inminente. Y ese era el objetivo de
Arroquia, conseguir la jubilación para poder retirarse en su país. Estaba
satisfecho de haberlo conseguido y de la ayuda prestada por sus compañeros: “la
jubilación que me acordaron fácil y hasta rápidamente por la excelente
colaboración de mis compañeros, acreditándome los servicios prestados”[50]
He escrito antes
"quesadeño" y es que así, de adopción, debía sentirse él. En la
intimidad familiar de las cartas a su primo en 1959 le cuenta como en su
programa se ha referido a una exposición de Zabaleta en Madrid y a los pocos días al "Salón de Mayo,
que Cesáreo Rodríguez dirige en Barcelona". A la vista de estas novedades
exclama: "Ya veis que el pueblo está «en vedette de la actualidad»”. Para
ambos primos "el pueblo" era Quesada.[51] Juan
Arroquia Herrera murió en Madrid el 25 de abril de 1971. En febrero de 1941, en
los más crudo de la posguerra (ese mes se fusiló a 15 quesadeños en la cárcel
de Jaén) el funcionario de Correos Antonio
Pipó Aragón tuvo el valor de pronunciarse a favor de un "marxista", y
declarar al juez instructor que el que había sido
compañero y luego jefe "era un buen amigo, buena persona y buen
funcionario." A esto habría en que añadir que fue un buen republicano que
pagó con años de exilio su lealtad a la Republica y que trató con humanidad
incluso a sus contrarios, debiéndole unos cuantos incluso la vida. Y por supuesto fue un buen quesadeño. De
adopción, pero aguantando con ventaja la comparación
con otros de nacimiento.
ANEXO
Relación
de personas que fueron favorecidas y ayudadas (en bastantes ocasiones salvando la
vida) por Juan Arroquia Herrera.
Rafael Villergas Zuloaga, inspector provincial
de Trabajo de Jaén.
Andrés Garrido Tornero, administrador de Correos de
Jimena.
Juan Arroquia Torres, administrador de Correos de
Jódar.
Antonio Gutiérrez Rodríguez,
administrador de Correos de Mancha Real.
Antonio Martínez Malo,
administrador de Correos de Torreperogil.
Juan Manuel Moreno Linares, administrador de
Correos de Cazorla.
Eusebio Santiago Sola, administrador de Correos
de Martos.
Juan Vicente Mesa Revilla,
funcionario de la Admón. Principal de Correos de Jaén.
Antonio
Castellanos
Vallejos, administrador de Correos de Porcuna.
Francisco
Perales Padilla, funcionario de la Admón. Principal de Correos de Jaén.
Juan Muñoz-Cobo y Fresco, administrador
de Correos de Arjona.
Luis Muñoz-Cobo
Jiménez, Arjonilla, padre Juan Muñoz-Cobo
José Barraca, administrador de Correos de Torres.
Andrés Garrido, administrador de Correos de Jimena.
Andrés Garrido, padre del administrador de Jimena y
administrador de las fincas del Marques de Viana.
Sr. Sánchez
Conejero, administrador de Correos de Marmolejo.
Tomás
Sancho Artola, administrador de Correos de Jódar desde
1937.
José María Ledesma Ramos.
Luis González López, exadministrador Principal
de Correos de Jaén.
Sr. Ramos,
párroco de San Isidoro de Úbeda.
José Labrador,
sacerdote de Huelma.
Cástor Alcalá del Real, Peal de Becerro, Unión
Republicana.
Ángel Alcalá Cruz, comerciante de Jaén.
Rafael Zabaleta Fuentes, Quesada.
Manuel Arenas Moreno, médico de Villanueva del
Arzobispo.
Lorenzo
Polaino Ortega, Cazorla.
Rodrigo
Madrid, canónigo de Córdoba.
José
Ortiz, canónigo de Córdoba.
Alfredo García Jauret, funcionario técnico
de Correos.
Antonio Castellanos, jubilado de Correos.
Administrador de
Correos de Lopera.
Cartero de Cabra
de Santo Cristo.
Esta relación no
es exhaustiva. Se cita sólo a los que aparecen en la documentación consultada.
Por las referencias de los testigos el número debe ser mucho mayor, aunque o no
dejaron rastro en documento alguno o lo hicieron en documentación no consultada.
[1] Otoño, Revista Cosmópolis, Madrid 1929.
[2] Poesías del Recuerdo. Maribel Arroquia Rodríguez y Cristina María Gómez Arroquia. Ed. ImagenTa. Tarifa 2023.
[3] 1918-5-14 La Correspondencia de
España. 14 de mayo de 1918.
[4] El Orzán. Diario independiente 23-2-1926.
[5] Boletín oficial de Los Previsores del Porvenir. Abril de1927.
[6] Patria. 1 de septiembre de 1927.
[7] Heraldo
de Madrid, 9-11-1929.
[8] Fondo
Rafael Láinez-Alcalá del Instituto de Estudios Giennenses. La tarjeta no
tiene fecha pero es anterior a 1931 pues en el escudo de Correos del membrete
figura la corona monárquica.
[9] Quesada. Religión, Ciencia, Arte. Valentín de las Marinas, El
Adelantado de Cazorla, 1935
[10] En Don
Lope de Sosa, revista provincial dirigida por Alfredo Cazabán. Reproducción
digital en Biblioteca Virtual de Andalucía.
[11] Una de ellas, la
conocidísima del Arco de los Santos con la vieja torre de la Alcaidía de fondo
y que se popularizó en la segunda edición de Pedro Hidalgo o el Castillo de
Tíscar, donde aparece atribuida a "Marín".
[12] El
Adelantado de Cazorla, cap. 24, pp.
279-288.
[13] Uno de sus compañeros, Emilio Pérez
Esteve, testificó en su expediente de depuración, seguramente exagerando para
beneficiar a Juan ante el juez instructor franquista, que "En un
principio conoció al Sr. Arroquia Herrera como acérrimo derechista, Había
cursado estudios eclesiásticos en un Seminario (...) y defendía los ideales de
la disciplina y de todo aquello que podía considerarse como interés de las
derechas" CDMH_INCORPORADOS_EXP0491 Doc.37.
[14] Ibid.
[15] Ibid. doc. 60. En estos testimonios se
acentúa o destaca todo lo que pueda ser próximo a la Iglesia y al
conservadurismo pues están hechos para impresionar a un juez instructor
franquista.
[16] Gaceta
de Madrid 25 de abril de 1936.
[17] Democracia,
8-5-1936.
[18]
CDMH_INCORPORADOS_EXP0491. doc. 55.
[19] Enrique Prats fue también uno de los
primeros que "avalaron" a Rafael Zabaleta durante su detención de
diciembre de 1939.
[20] “La Asociación de la Prensa de Jaén 1911-
[21]
CDMH_INCORPORADOS_EXP0491, doc. 15. Informe del comisario jefe de investigación
y vigilancia de Jaén.
[22] Ibid. doc.37
[23] Ibid. doc. 15. El
informe concluye que “aun tratándose de hombre de izquierdas, era muy moderado
y enemigo de la violencia y atropellos”.
[24] Ibid.
[25] Ibid. doc. 65. Detención del anciano
funcionario Francisco Perales.
[26] Ibid. doc. 37.
[27] Expediente l_141_6061. digitalizado por
el IEG. Diputación Provincial.
[28] Expediente l_97_3929. digitalizado por
el IEG. Diputación Provincial.
[29] Expediente l_309 12563. digitalizado
por el IEG. Diputación Provincial.
[30] CDMH_INCORPORADOS_EXP0491. doc. 28, 33
y 34. Informes, respectivamente de Guardia Civil de Jaén y Madrid y Jefatura
Superior de Policía de Madrid.
[31] CDMH_INCORPORADOS_EXP0491, docs. 67 y
71.
[32] Gaceta
de la República de 12 de junio de 1937.
[33] Gaceta
de la República de 28 de diciembre de 1937.
[34] CDMH_INCORPORADOS_EXP0491, doc. 55.
[35] Ibid. docs. 7 y 8.
[36] Ibid. doc. 5.
[37] Ibid. doc. 55.
[40] “El exilio postal de
[41] CDMH_INCORPORADOS_EXP0491, doc. 55
[42] Fondo Carriazo. Caja 010. doc. 276
[43] Ibid. doc. 226.
[44] Ibid. doc. 233.
[45] Su hija Maribel en Poesías del
Recuerdo aporta información sobre la estrecha amistad y colaboración de
Juan Francisco y Diego Martínez Barrio.
[46] Ibid. doc. 252. Carta fechada en París
el 29 de enero de 1960.
[47] ES.28079.AHN/4.2.8. En la descripción del archivo, la ficha del AHN dice sobre su origen: "Es depositado desde 1981 por los descendientes de Juan Arroquia, a quien Diego Martínez se lo había entregado en 1957".
[48] Este viaje y la relación de su padre con Arroquia son el tema de un escrito inédito de recuerdos de Carlos Sánchez, hijo. En él se cuentan algunas anécdotas que revelan el cariño que se profesaban y el talante afectivo y familiar de Arroquia.
[49] Ibid. 264.
[50] Fondo
Carriazo. Caja 010. doc. 239.
[51] CDMH_INCORPORADOS_EXP0491, doc. 273.

