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miércoles, 1 de julio de 2026

El guerrillero quesadeño JERÓNIMO MORENO y LA DUQUESA DE BENAMEJÍ.

 


La Duquesa de Benamejí es una pieza teatral de Manuel y Antonio Machado estrenada en 1932. Trata de los amores entre un bandolero y la duquesa de Benamejí y su trágico final. La relación de esta obra con Quesada es conocida. Francisco Lapuerta la explicó en dos artículos publicados en la Revista de Ferias: La Sierra de Quesada y «La Duquesa de Benamejí» (1974) y Los hermanos Machado y Quesada (1989).[1] Con estas palabras resume su argumento:

Lorenzo Gallardo es un bandido romántico de tiempos de Fernando VII, que, desde joven, está enamorado de la Duquesa de Benamejí, a la que conoció ocasionalmente cuando ella era una niña. Perseguido ahora por los soldados del Rey, mandados por un primo y pretendiente de la Duquesa, Lorenzo se defiende en la sierra con sus hombres y en una de sus correrías penetra, a escondidas, en la habitación de la Duquesa, se da a conocer y le cuenta su historia y su amor. La Duquesa se enamora de él y no sólo impide que lo capturen, sino que otro día se adentra en la sierra en busca suya y consigue llegar hasta su escondite. Al final, Lorenzo es apresado. La Duquesa intenta liberarlo con un salvoconducto real que ha logrado obtener, pero cuando está a punto de conseguirlo, muere asesinada por una gitanilla, también enamorada del bandido. Este, entonces, renuncia al salvoconducto en favor de sus hombres y se dispone a morir fusilado.

            La relación con Quesada no precisa de mayor argumento ya que los autores la dejaron expresa en el texto. El protagonista, Lorenzo Gallardo, es hijo de una familia de “honrados y humildes labradores de Quesada”. Otro personaje, el pastor Bernardo, es a su vez “hijo de Antón el Rojo, nacido en Belerda, a la baja de Tíscar”. Bernardo tiene en la sierra un encuentro casual con el bandolero, que le da una moneda de oro para que lo encomiende a su Virgen, “si vuelves a Tíscar”. Ya avanzada la obra, cuando la duquesa se interna en la sierra en busca de su amado, los hombres del bandolero le dan el alto “cerca del Chorro de Quesada”. Como los soldados andan cerca para “rescatar” a la duquesa, Gallardo dispone que los distraigan haciéndoles tiroteos por la parte de La Nava. Gallardo había estudiado de joven latines en Baeza y estuvo preso en la cárcel de Úbeda, de la que consiguió fugarse.

            No tiene nada de extraño este protagonismo quesadeño. Durante su estancia en Baeza Antonio Machado visitó dos veces Quesada, en 1915 y 1917, dejando versos de sobra conocidos. El paisaje serrano, Tíscar y Belerda, quedaron en su recuerdo. Cuando necesitó ambientar esta historia es evidente que le vinieron a la memoria sus visitas  y excursiones. Los paisajes de Quesada eran y siguen siendo muy adecuados como escenario para las andanzas de un bandolero romántico. Pero además de la paisajística, es posible que haya otra relación de Quesada con esta obra. Durante la Guerra de la Independencia hubo aquí un guerrillero que formó partida propia y alcanzó notoriedad. Se llamó Jerónimo Moreno y alcanzó celebridad en su momento por su resistencia al invasor francés. Yo no había unido ni vinculado la historia del guerrillero con la pieza teatral de los Machado. Fue Manuel Vallejo quien al leer uno de mis artículos sobre la familia Moreno y los tiempos de la guerras napoleónicas  me envió el siguiente mensaje: “¿Pudo ser Jerónimo Moreno el protagonista de la obra de teatro de Antonio Machado «La Duquesa de Benamejí»? Y la verdad es que la acumulación de coincidencias y las muchas casualidades impiden rechazar de primeras esta hipótesis.

La acción de La Duquesa transcurre con posterioridad a las acciones de Moreno, durante la segunda invasión francesa de los Cien mil hijos de San Luis y Lorenzo Gallardo era bandolero, no guerrillero como Moreno. Pero además de estas diferencias hay similitudes, cercanías argumentales que, junto con las referencias textuales antes vistas, hacen que la música de esta obra resulte localmente familiar. Jerónimo Moreno hoy está olvidado y su figura es desconocida. Hace cien años, cuando la visita de don Antonio, es fácil que quedara algún recuerdo, porque en su momento fue un personaje célebre y entonces los tiempos eran menos acelerados y las historias y los sucesos sonados envejecían lentamente. Nada de raro tendría que Machado oyera la historia del guerrillero quesadeño y que sus peripecias, junto con el paisaje, le inspirara el argumento de la obra. Porque al escribirla en los años treinta, de eso no hay duda, le vinieron a la memoria sus excursiones por Quesada de principios del siglo pasado.

            Jerónimo Moreno, guerrillero quesadeño.

Jerónimo Moreno fue el segundo hijo varón de don Luis Moreno el mayor, y de su esposa doña Juana Candeal, sobrina de un rico presbítero hacendado de Baza. Don Luis fue alguacil mayor del campo y sierra, cargo que llevaba aparejado el de regidor y que le permitía controlar la vigilancia de las ordenanzas municipales, nombrar guardas, imponer sanciones y cobrarlas.  Este título de alguacil mayor lo obtuvo por herencia familiar indirecta y le costó un largo pleito con otro aspirante al mismo, un Serrano, entonces importantísima familia. Luis Moreno el mayor murió hacia 1813, rodeado de problemas económicos pues a su muerte había consumido la dote de su mujer “por los contratiempos y enfermedades que durante su matrimonio tuvieron”.[2] Estos contratiempos bien pudieran ser los gastos del citado pleito, aunque parece que su relación con el resto de regidores siempre fue algo complicada, dando lugar a frecuentes roces y enemistades, algo que heredaron sus hijos. No hay información sobre la fecha de nacimiento de Jerónimo Moreno y tampoco de su fallecimiento, datos imposibles de localizar a causa de la destrucción de los libros parroquiales en 1936.

Cuando se produjo la invasión napoleónica, el padre don Luis ya era bastante viejo y fueron  sus hijos los que participaron activamente en la resistencia a los franceses, especialmente Jerónimo. Durante los dos primeros años de guerra, 1808 y 1809, los franceses se retiraron de Andalucía tras ser derrotados en Bailén. No obstante, se produjo una movilización general, se formó un ejército en la Carolina para bloquear Despeñaperros y se crearon las Milicias Honradas, cuerpo armado de voluntarios que se constituyó en cada pueblo en prevención de la llegada del invasor. También se formaron estas milicias en Quesada  y Jerónimo Moreno, mostrando un temprano interés por participar en la lucha, se integró en ellas con el grado de subteniente.[3] No llegaron a entrar en combate, porque el 20 de enero de 1810 los franceses rompieron las defensas de Sierra Morena cruzando con facilidad pasos que se creían inexpugnables, como el de Despeñaperros. En pocas semanas ocuparon toda Andalucía. El general Horace Sebastiani tomó Úbeda el día 22 y el 23 Jaén, una semana más tarde Granada y a la otra Málaga. Fue un paseo militar y las unidades españolas quedaron completamente desbordadas. Con el desastre de Sierra Morena las unidades militares españolas quedaron desarticuladas y cientos de oficiales y soldados emprendieron una desordenada huida. Casi en paralelo a la derrota del Ejército regular se levantaron partidas guerrilleras que atacaban al Ejército Imperial con rápidas acciones, al abrigo de la sorpresa y del conocimiento del terreno.

En el reino de Jaén el comandante Hermenegildo Bielsa se dedicó a reunir a los soldados y oficiales dispersos con los que formó, junto a paisanos de los pueblos, partidas irregulares de guerrilleros.[4] La gente de Bielsa se presentó pronto en Quesada, el 19 de marzo,  para retirar la mitad de la plata que poseía el convento de los frailes con vistas a financiar la causa.[5] A Quesada no llegaron los franceses hasta el mes de junio y durante este tiempo el pueblo quedó en una especie de tierra de nadie, desconectado de todo gobierno, porque las autoridades españolas de la provincia habían dejado de existir y los franceses todavía no se habían presentado. Durante estas semanas de tensa espera Jerónimo Moreno decidió actuar por su cuenta. En el mes de mayo formó un grupo armado que entró inmediatamente en acción bajo la supervisión de Bielsa.[6] La partida de Moreno llegó a reunir, según Díaz Torrejón, unos cien integrantes de infantería y de caballería, procedentes de “los vecindarios de los pueblos giennenses”.[7] Parece lógico que estos vecinos fueran más bien comarcanos y que al menos una parte de ellos procediera de Quesada. Además de algún otro que veremos, hay constancia de al menos uno de estos quesadeños: su hermano menor Luis Moreno. Luis se hizo años después muy famoso por sus andanzas como rebelde carlista y fue fusilado en la Plaza de Quesada en febrero de 1835.[8] Jerónimo Moreno actuó a menudo en conjunción con la partida del famoso Pedro Alcalde, guerrillero de los Villares. Su zona de actuación fue sorprendentemente amplia, pues además de la comarca y la provincia se extendió a las de Granada, Córdoba y Málaga. Dice Diaz Torrejón que la partida de Moreno “dotada de gran versatilidad (…) practica todo el amplio repertorio de actuaciones guerrilleras. Se emplea con igual empeño en el ataque a guarniciones y destacamentos imperiales, el asalto a convoyes, la interceptación de correos y la sustracción de caballerías”.[9]

La primera acción importante de Jerónimo Moreno y su partida ocurrió el 1 de julio de 1810, protagonizando un sonado golpe en Úbeda, que los franceses habían constituido como cabeza de subprefectura y base de operaciones en esta parte de la provincia. Diez hombres de la partida de Moreno, “que habían entrado disfrazados en Úbeda”, consiguieron entrar en el cuartel francés de caballería, sorprendiendo a los que cuidaban los caballos, “pusieron a 10 de estos las sillas, tomaron 10 espadas, y montando sin detención, salieron a todo escape a presentarse a su comandante”. Esta seguramente no fue la primera acción de la partida, pero sí la primera que trascendió fuera de la provincia, siendo celebrada por La Gaceta de la Regencia de España e Indias, publicada en Cádiz y órgano oficial de la resistencia a Napoleón.[10]

Más importante y sonada fue otra sucedida a los pocos días en Martos y en la que actuaron conjuntamente Moreno y Pedro Alcalde, el guerrillero de los Villares con el que formará tándem hasta el final. Según La Gaceta de la Regencia a mediados de julio ambas partidas, compuestas por un total de 210 hombres de infantería y caballería, se dirigieron a Martos siguiendo órdenes de Hermenegildo Bielsa. Allí tenían los franceses un depósito de caballería que debían asaltar con el objetivo de capturar el máximo de caballos y conducirlos a la retaguardia guerrillera en Segura. Sobra incidir en la importancia que entonces tenían las monturas como “maquinas” de guerra. Moreno y Alcalde cayeron por sorpresa sobre la guarnición enemiga y lograron hacerse con sesenta potros. Inmediatamente huyeron con el botín animal en dirección a Valdepeñas de Jaén. Pasado este pueblo supieron que un destacamento enemigo de 83 hombres, procedente de Carchelejo, se dirigía a Pegalajar para interceptarlos. Dispusieron Moreno y Alcalde que el convoy de potros no se detuviese y siguiese adelante escoltado por 50 hombres. Mientras tanto ellos acometieron a los franceses entablando un combate “largo y sangriento”. Según la Gaceta Moreno mató “por su mano” al comandante contrario hiriendo Alcalde a su ayudante. Los franceses perdieron 68 hombres, apoderándose los guerrilleros de “todas las armas, mochilas, equipajes de los oficiales y una caja de guerra; por nuestra parte tuvimos un muerto y 4 heridos”. Entre los soldados se distinguió especialmente José Bello, apellido muy quesadeño por entonces. Moreno y Alcalde prosiguieron la marcha siempre perseguidos por los franceses y con el convoy de potros por delante. Tras atravesar la Dehesa de Guadiana llegaron a Quesada el 22 de julio. Allí fueron alcanzados nuevamente por sus perseguidores y se entabló un feroz tiroteo que duró seis horas, “al cabo de las cuales el enemigo se retiró abandonando el campo, donde encontramos 5 cadáveres de los suyos (…) un muerto y un herido fueron nuestra pérdida”. El convoy de potros y la tropa salieron de Quesada al día siguiente y alcanzaron Segura de la Sierra sin novedad el 25. Según la Gaceta se distinguieron en estos enfrentamientos de Quesada Luis Moreno, hermano de Jerónimo, y un soldado apodado Peseta, seguramente el belerdeño Francisco Guerrero.[11]

La actividad de Jerónimo Moreno, siempre unido a Pedro Alcalde, era incesante. Pocos días después, a primeros de agosto, Moreno y Alcalde vuelven a destacar durante los violentos combates que en los alrededores de Iznatoraf entablaron las guerrillas de Hermenegildo Bielsa contra los franceses.[12] En septiembre, según Sanjuán, estaban en la parte de Montesión, desde donde bajaron a Cazorla para expulsar a un contingente invasor.[13] A finales de ese mes se produjo la sustitución de Bielsa por el brigadier Antonio Osorio Calvache.[14] El cese de Bielsa se inscribe en la tensión que había entre las partidas irregulares, de las que Bielsa era partidario, y las unidades militares regulares, que defendía el mando del III Ejército. Pero esta tensión y este cambio no afectaron a Jerónimo Moreno, al contrario. El 19 de octubre, iniciada la reorganización de las guerrillas para dotarlas de estructura militar, se propuso al general Blake, que ascendiera a algunos “oficiales” de las partidas, “que se han distinguido y batido con mucho valor repetidas veces con el enemigo (pero que) se hallan sin ninguna recompensa militar”. Entre ellos a Jerónimo Moreno, al mando de una “compañía de caballería” y Pedro Alcalde, de infantería. Para ambos se propone el “empleo de teniente de sus respectivas armas”.[15] No hay noticia de si Blake les concedió el grado militar, pero en cualquier caso ambos continuaron su actividad guerrillera.

El 17 de octubre el oficial Paul Marie Rapatel, comandante del regimiento Jaén n.º 8, formado por voluntarios españoles en el bando napoleónico, sorprendió a Pedro Alcalde y su partida cerca de Quesada. Los acometió causándoles 20 muertos y muchos heridos. Alcalde y su gente se refugiaron en Quesada, donde estaba Jerónimo Moreno con sus hombres. Rapatel los persiguió hasta dentro del pueblo entre un fortísimo tiroteo. Moreno y Alcalde consiguieron escapar, pero dejándose “cinco o seis muertos” en las calles. Esta noticia procede de La Gaceta de Granada, que reproduce informaciones del gobierno militar francés de Córdoba y Jaén. El uso de los periódicos con fines propagandísticos por ambos bandos fue habitual en esta guerra. Por eso tanto este resonante éxito de Rapatel —como a la inversa el de Moreno y Alcalde con los potros de Martos— hay que tomarlo cautelosamente, como la propaganda bélica que son. En este caso de octubre el bando patriótico, la gaditana Gaceta de la Regencia, se limitó a informar que “las gacetas de Córdoba” daban noticias de los encuentros de Moreno y Alcalde con los franceses en las inmediaciones de Quesada y Jódar.[16]

Pero siguiendo con la noticia de la Gaceta de Granada sobre lo sucedido en Quesada aquel octubre. Al día siguiente de ocupar el pueblo el capitán Rapatel salió en dirección a Jódar, pero en el camino tuvo noticia de que, tras su salida, los guerrilleros habían vuelto a entrar en Quesada. Volvió para expulsarlos pero, al tiempo que los acometía, dispuso que parte de su fuerza rodeara por Santa Cruz y Rotalaya para cortarles la retirada a la sierra. Moreno y Alcalde emprendieron la huida por el camino de Cazorla y cayeron en la emboscada. Según la Gaceta de Granada, ambos jefes guerrilleros lograron escapar, pero tuvieron más de 40 muertos y perdieron gran cantidad de armas y caballos.[17] Al día siguiente, 19 de octubre, —noticia ahora procedente de fuente española— una importante columna imperial compuesta por 300 infantes y 100 caballos, que había pernoctado en Peal, avanzó de madrugada hacia Quesada, donde les salió al paso el brigadier Calvache, sustituto de Bielsa. Se mantuvo “un terrible fuego por todos los puntos, desde las 11 del día hasta anochecido”. Calvache tuvo finalmente que retirarse a la sierra por su clara inferioridad. El pueblo quedó en manos francesas hasta que se retiraron al día siguiente, después de descansar y sin “romper una sola puerta, ni hacer daño alguno”.[18]

Auge y perdición de Jerónimo Moreno en Benamejí.

Los meses de la primera mitad del año 1811, son los del apogeo de la partida de Moreno y también de su abrupto final. Sus acciones no solo aumentaron en importancia sino que desbordaron el marco comarcal y provincial extendiéndose a zonas de Granada, del interior de Málaga y sur de Córdoba. La primera noticia de la ampliación de su ámbito de actuación y de la repercusión e importancia de sus acciones procede de la Gaceta de Madrid y por tanto de la parte francesa de José I. Dice el periódico madrileño, recogiendo un parte del día 13 de febrero desde Córdoba, que una compañía de “indultados” —españoles renegados y pasados al lado francés— al mando de un tal Ariza y “bajo la dirección del comandante Robin”, había capturado en la campiña cordobesa a “seis malhechores de la cuadrilla de Moreno”. La noticia, que hasta aquí pudiera ser cierta, se remata de manera manifiestamente falsa: “Esta derrota ha producido la disolución de la cuadrilla de Moreno, el cual se ha presentado a Ariza suplicando ser incorporado en la partida de este”.[19] Pero esto es pura propaganda, Moreno no se entregó ni fue capturado. El 30 de marzo, de nuevo en la comarca, Moreno y Alcalde acometieron a los franceses en Cazorla ocasionándole, según la Gaceta de la Regencia, una pérdida de “12 o 14 soldados”, que ya sería alguno menos por las razones propagandísticas que van dichas. [20] Poco después la pareja de guerrilleros volvía a actuar fuera de la provincia. El día 11 de mayo asaltaron un convoy en Cuesta Blanca, pasado Loja en el camino de Archidona y Antequera. Capturaron 400 caballerías cargadas de paja y grano, mataron a “cuatro o cinco dragones” e hicieron huir a la infantería de escolta, que abandonó armas y mochilas.[21] Dos semanas después se produjo la acción más importante protagonizada por Jerónimo Moreno y Pedro Alcalde. La tarde del día 31 de mayo Moreno y Alcalde entraron en Baena. Por sorpresa se apoderaron del pueblo aprovechando la debilidad de las defensas y liberaron a los presos de la cárcel, incorporando a algunos de ellos a la guerrilla. Según Diaz Torrejón “mediante métodos no exentos de violencia”, consiguieron un importante botín “de caballerías, armas y demás”.[22]

La importancia del golpe puso en alerta extrema a los franceses. Una importante columna, con base en Lucena y comandada por Frederic Robin, emprendió inmediatamente la persecución de los guerrilleros. La tarde del 2 de junio fueron sorprendidos en las inmediaciones de Benamejí. Se inició un fortísimo tiroteo que duró varias horas. Según la bonapartista Gazeta de Sevilla, reproduciendo noticias de Córdoba,[23] el desastre fue total con unos trescientos guerrilleros muertos, entre los que estaba Jerónimo Moreno. Pedro Alcalde fue capturado y por Robín consiguió liberar a un oficial y 24 soldados polacos que los guerrilleros llevaban presos. Diaz Torrejón, citando información del Archivo Parroquial de Benamejí, rebaja la cifra de muertos a 130, de los que se desconocía su nombre y que fueron enterrados en las inmediaciones del pueblo. Continúa Díaz Torrejón afirmando que numerosos españoles quedaron heridos en el campo, “muchos de los cuales son auxiliados por diversos vecinos de Benamejí y escondidos en la ermita de Jesús del Alto, situada a un cuarto de legua al oeste de dicho pueblo, para evitar que Robin «exercitase en ellos la inhumanidad con que había tratado a otros». Pedro Alcalde fue conducido a Jaén, donde al poco fue ahorcado. Sobre Jerónimo Moreno dice Diaz Torrejón que la noticia hay que tomarla como cierta, “pese a los recelos por razones propagandísticas”, pues desde ese momento no hay referencias documentales a Moreno y su partida, por lo que hay que pensar que, al quedar acéfalo, el grupo guerrillero se disolvió.[24]

Es cierto que no hay más noticias de la actividad guerrillera de Moreno y su partida. Pero Jerónimo no murió en Benamejí y hay prueba documental de ello. En noviembre de 1813 el cabildo municipal lo cita como único oficial que hay en la villa, donde vive no sabemos en que estado de salud. En 1814 vuelven las actas a referirse a él como importante contribuyente para que adelante cantidades —a lo que se niega— necesarias para levantar el apremio militar que sufría el pueblo por retrasos en contribuciones.[25] En 1816, 27 de febrero, la corporación acordó citarlo para atender la orden del capitán general de informar sobre los “oficiales de cuerpos francos o partidas de guerrilla”, siendo “uno de esta clase Don Gerónimo Moreno”. La última noticia disponible es de 1817, sobre asuntos relativos a sus ganados afectados por la sequía. Con posterioridad no hay mas referencias. Durante la segunda invasión francesa de 1823, para reponer el absolutismo y acabar con la Constitución, No hay noticia de Jerónimo Moreno, a pesar de que el protagonista absoluto de la reacción realista en la comarca fue su hermano Luis Moreno y su sobrino José. Es posible que para este año ya hubiera fallecido, o que estuviera tan mayor y con salud tan quebrantada que no pudiese participar en la revuelta realista, o que fuera el único de su familia que no fue partidario del extremismo absolutista, o simplemente que le repugnara actuar esta vez como aliado de los viejos enemigos franceses.

Como se ha dicho antes por cita de Diaz Torrejón, algunos vecinos de Benamejí ayudaron a los heridos refugiándolos en una ermita. Es muy posible que Moreno fuera herido de mayor o menor gravedad y que consiguiera escapar in extremis de los imperiales y que fuera uno de los ayudados o escondidos en Benamejí. En cualquier caso quedó solo y lejos de su refugio quesadeño. Los franceses se mantuvieron en Andalucía un año más, hasta la primavera de 1812. Durante este tiempo, y hasta que regresó a Quesada ya libre de franceses, tuvo que permanecer oculto a sus perseguidores. Solo y aislado, sin compañeros que le pudieran ayudar, seguramente herido, necesariamente alguien lo tuvo que proteger, seguramente curar, y esconder de los gabachos. ¿Quién y dónde ayudó a Jerónimo? Me temo que va a ser imposible saberlo, pero hay que suponer que fue alguien que podía hacerlo y, desde luego, la respuesta más simple y directa es que lo hizo alguien del propio Benamejí o de sus cercanías.

Para ambientar La Duquesa de Benamejí los autores recurrieron a los recuerdos de las visitas de Antonio Machado a Quesada en 1915 y 1917. El paisaje es de Quesada y de Quesada era Julián Gallardo, su protagonista. ¿De dónde surgiría la idea de localizar la acción en Benamejí? Además de la rotundidad sonora del nombre, ideal para una historia romántica de bandoleros, bien pudiera venir de algo que Machado escuchara en Quesada. Su anfitrión fue Serapio Corral que vivía por entonces en Baeza, adonde se había trasladado para que sus hijos estudiasen. Su padre, Martín Corral el viejo, fue persona muy longeva nacido en la primera mitad del siglo XIX, cuando las hazañas de los Moreno estaban todavía recientes. No hubiera sido extraño que Serapio escuchara a su padre esas viejas historias y que durante la estancia del poeta en Quesada se las contara a Machado para entretener y adornar la visita. Si esto fuera así, don Antonio aprovechó como protagonista al guerrillero quesadeño y lo convirtió en bandolero para mayor romanticismo. Aunque nunca lo sabremos con certeza no es descabellado pensar que así fue. Queda en cualquier caso, con duquesa o sin duquesa, la figura del guerrillero quesadeño, que se enfrentó al invasor francés jugándose la vida en numerosas ocasiones y que hoy está completamente olvidado siguiendo la antigua tradición local de derribar los muros viejos y borrar de la memoria los recuerdos antiguos.

 

 

 



 

[2] Título de alguacil mayor presentado por su hijo Juan Moreno en acta del pleno municipal de 3 de julio de 1817

[3] Según el expediente militar de Hermenegildo Bielsa citado por Francisco Luis Díaz Torrejón. GUERRILLA, CONTRAGUERRILLA Y DELINCUENCIA EN LA ANDALUCÍA NAPOLEÓNICA (1810-1812) Tomo II. Fundación para el desarrollo de los pueblos de la Ruta del Tempranillo. Lucena 2005.

[4] Ramón Rubiales García del Valle. ACTUACIONES DE LA GUERRILLA Y EL EJÉRCITO EN LA COMARCA DE LAS VILLAS DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (1810-1812). ARGENTARIA Revista Histórica, Cultural y Costumbrista de las Cuatro Villas. 2013.

[5] AHN DIVERSOS-COLECCIONES,111,N.27.

[6] Francisco Luis Díaz Torrejón. Op. cít.

[7] Díaz Torrejón. Pág. 110.

[8] Ver artículo especialmente dedicado a él: PERSECUCIÓN, CAPTURA y MUERTE de LUIS MORENO y de su sobrino JOSÉ.

[9] Díaz Torrejón. Pág. 110.

[10]Gaceta de la Regencia de España e Indias. Viernes 24 de agosto de 1810 N.º 59 pág. 563

[11] Ibid.

[12] Ramón Rubiales. Op. cit.

[13] Sanjuán. Op. cit.

[14] ANH DIVERSOS-COLECCIONES,94,N.90

[15] DIVERSOS-COLECCIONES,111,N.31

[16] Gaceta de la Regencia de España e Indias. 3 de enero de 1811

[17]Gaceta de Granada. Viernes 30 de noviembre de 1810. N.º 99 pág. 421 y siguiente.

[18] ANH DIVERSOS-COLECCIONES,108,N.30

[19] Gazeta de Madrid. 2 de marzo de 1811.

[20] Gaceta de la Regencia de España e Indias. 18 de mayo de 1811.

[21] Ibid.

[22] Díaz Torrejón Op. cit.

[23] Gazeta de Sevilla de 14 de junio de 1811.

[24] Díaz Torrejón op. cit. Pág. 112 y 113

[25] En este episodio se observa la enemistad que le tenían algunos miembros de la corporación, sin duda herencia de las malas relaciones de su padre con los regidores.